Tecnología al servicio del paciente hipertenso

Juan Luis Aramburu

Tecnología al servicio del paciente hipertenso

¿Es usted hipertenso? Muchas personas que padecen esta patología no lo saben. Es fácil de controlar, pero si no se sigue el tratamiento adecuado puede derivar en otras complicaciones. Es importante que los pacientes comprendan y sigan la pauta de su médico.

Un alto porcentaje de pacientes hipertensos desconocen que lo son. Es uno de los datos de la Sociedad Europea de Hipertensión y la Sociedad Europea de Cardiología. También resaltan que muchos de los que están diagnosticados no reciben tratamiento y, si lo reciben, rara vez consiguen bajar la tensión arterial. Eso nos hace preguntarnos por qué si el tratamiento es tan eficaz -consigue controlar la tensión en la mayoría de los casos- no se aplica. No hay que olvidar que la hipertensión puede ser un factor de riesgo en el desarrollo de una enfermedad cardiovascular.

 

Causas de la hipertensión 

En la última guía de ESH y ESC para el manejo de la hipertensión se apuntan las tres causas principales. Éstas son: la inercia médica, la falta de seguimiento del tratamiento del paciente y las deficiencias de los sistemas de salud en el manejo de enfermedades crónicas. Durante años ha habido iniciativas de todo tipo para trabajar en estos tres ámbitos. Ahora, además, podemos contar con un elemento nuevo: los avances tecnológicos, que ofrecen nuevas posibilidades con las que antes no contábamos.

 

Monitorización domiciliaria del paciente hipertenso

Tal como mencionan Brutti y Roger, parece que los grandes progresos tecnológicos de la medicina del siglo XX restaron importancia a la relación médico-paciente. Paradójicamente es la propia tecnología la que ahora nos puede ayudar. Supera esquemas paternalistas en los que el paciente no tenía ni voz ni voto y el médico se basaba únicamente en la información obtenida por sus sofisticados aparatos. ¿Por qué? Porque ahora, algunos de esos aparatos están en manos de los pacientes.

Cada vez más estamos entrando en la época de la medicina de precisión y las “cuatro P” (Predictiva, Preventiva, Personalizada, Participativa. Hace 20 años, casi nadie tenía un aparato para tomarse la tensión en casa. Ahora mucha gente lo tiene. Estos y otros dispositivos de monitorización domiciliaria son fundamentales para mejorar la calidad de vida, y en este caso la hipertensión. Cada vez será más frecuente verlos en los domicilios, hasta convertirse en un objeto tan común como un termómetro.

 

Plataforma ViveLibre Salud

Aunque sólo sea con carácter complementario, se supervisarán a distancia constantes como la tensión, la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno o la glucemia. Estos resultados se trasladan a una plataforma online como ViveLibre. El paciente no tendrá que desplazarse. No sólo hará más cómoda esa supervisión, sino que también mejorarán las estrategias de manejo de los sistemas de salud. Este hito facilitará la toma de conciencia de los problemas y el cambio de actitudes con mayor antelación.

¿Y ahora qué hacemos: imponemos un tratamiento, lo ponemos, o lo proponemos? Me viene a la cabeza una mujer con valores mal controlados que atribuía a diferentes causas externas (un problema con la casa; la operación del marido…). Fue la monitorización continua en uno de los primeros pilotos de ViveLibre Salud la que le permitió caer en la cuenta de que algo iba mal. Eso la llevó a pedir consejo a su médico y cambiar hábitos para combatir la hipertensión.

 

Ventajas del control del paciente hipertenso en casa

Una de las grandes ventajas de este sistema es que es el propio usuario quien se toma las medidas en la comodidad de su domicilio. A partir de ahí es más fácil contar con su implicación y motivación, elementos clave para alcanzar objetivos de salud y controlar al paciente hipertenso. Todo paciente tiene sus preferencias y su propia velocidad de toma de conciencia de los problemas. Los pactos entre pacientes más informados a los que se les reconocen sus valores, y médicos más informados y respetuosos con las diferencias de los pacientes, minarán las inercias mencionadas anteriormente. Eso facilita la adherencia de los pacientes a los tratamientos y previsiblemente estimulará sus iniciativas de autocuidado. O lo que es lo mismo: ayuda a recorrer el camino que lleva de imponer a proponer.

Sobre el autor

Juan Luis Aramburu

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Su interés por la prevención y por entender las limitaciones de la medicina le ha hecho desarrollar parte de su carrera profesional en el ámbito de las adicciones, priorizando el abordaje biopsicosocial respecto al meramente biológico. Ese mismo interés es lo que le lleva a trabajar en el campo de las nuevas tecnologías y la prevención de la discapacidad.

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Su interés por la prevención y por entender las limitaciones de la medicina le ha hecho desarrollar parte de su carrera profesional en el ámbito de las adicciones, priorizando el abordaje biopsicosocial respecto al meramente biológico. Ese mismo interés es lo que le lleva a trabajar en el campo de las nuevas tecnologías y la prevención de la discapacidad.

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