Síndrome de Asperger: Mitos y controversias

José Antonio García

Niño jugando solo con posible síndrome de Asperger

El síndrome de Asperger es un trastorno cada vez más común. En ViveLibre te contamos sus síntomas y todo lo que debes saber sobre él.

Cuando en 1944 el pediatra vienés Hans Asperger escribió sobre un grupo de niños con ausencia de instinto social (que estaban concentrados en objetos y con resistencia al cambio no previsto), poco podía imaginar que su artículo permanecería ignorado y casi sin divulgación hasta principios de los años 80. La realidad fue que, al estar escrito en alemán, su trabajo fue ignorado por la comunidad científica, ya que para entonces el idioma de la ciencia era el inglés. No fue hasta 1981 cuando la psiquiatra inglesa Lorna Wing (Institute of Psychiatry) dio a conocer el trabajo del médico austriaco y se popularizó el término síndrome de Asperger.

¿En qué consistía esta misteriosa nueva categoría diagnóstica?

 

Lorna Wing (Burgoine y Wing, 1983) describió las características clínicas del síndrome de Asperger como sigue:

– Falta de empatía.

– Interacción inapropiada, ingenua o unidireccional.

– Poca o ninguna habilidad para hacer amigos.

– Conversación pedante o repetitiva.

– Pobre comunicación no verbal.

– Absorción intensa en ciertos temas.

– Movimientos poco coordinados y posturas extrañas.

La última edición del DSM-V americano simplificó los criterios diagnósticos del autismo e incluyó al síndrome de Asperger dentro una nueva categoría llamada trastorno del espectro autista.

Es interesante que, al reducir y simplificar los criterios diagnósticos, se ha producido una especie de “efecto llamada” y ha aumentado significativamente el número de personas diagnosticadas con síndrome de Asperger y autismo. De hecho, las consultas de los psiquiatras se llenaron de personas que simplemente habían tenido algún problema de relaciones interpersonales, timidez o inseguridad, pero que de ninguna manera cumplían los criterios diagnósticos o de funcionamiento para ser catalogados como Asperger. Muchos se iban decepcionados, como si el hecho de tener una etiqueta diagnóstica hubiera sido la respuesta a sus problemas de identidad y funcionamiento en la vida.

El síndrome de Asperger desde otro prisma

 

Quizás, lo más importante a la hora de intentar comprender a las personas con síndrome de Asperger es que ellos no ven el mundo como lo vemos los demás. En realidad, ellos piensan que nosotros somos extraños, y que nos comportamos de una forma incomprensible.

¿Por qué no decimos lo que pensamos? ¿Por qué nos resulta aburrido cuando alguien con síndrome de Asperger nos cuenta infinidad de detalles sobre un acontecimiento que les interesa?

El interesante concepto que aporta la teoría de la mente puede ayudar a comprender mejor cómo piensan las personas con síndrome de Asperger. (Teoría de la mente: capacidad de tener conciencia de las diferencias que existen entre el punto de vista de uno mismo y el de los demás).

Otro aspecto llamativo del interés que despierta el síndrome de Asperger, es la popularización en el cine y series televisivas de personajes que presentan características Asperger. Un ejemplo conocido es la serie de televisión ‘Big Bang Theory’. En ella Sheldon  Cooper es un físico teórico con un alto coeficiente intelectual que se caracteriza por ser rudamente sincero y no entender las normas sociales. Esto produce continuamente situaciones complicadas y en ocasiones cómicas.

¿Qué síntomas tiene el síndrome de Asperger?

 

El síndrome de Asperger puede presentar comorbilidades, en particular estados de ansiedad y trastornos depresivos. Estos problemas parecen estar asociados a las dificultades de interacción social y de funcionamiento que experimentan las personas con síndrome de Asperger.

El tratamiento para estas dificultades consiste en psicoterapia, generalmente de corte cognitivo, y en casos graves puede ser adecuado utilizar medicación.

El uso del término síndrome de Asperger puede ser de ayuda a las familias, ya que saber que se trata de una condición neurobiológica evita sentimientos de culpa que pueden estar producidos por una dinámica familiar inadecuada. También puede facilitar la búsqueda de recursos específicos para la problemática de su hijo/a.

Mirando hacia delante

 

Queremos concluir con un mensaje de optimismo con respecto al futuro. En la actualidad, existen grupos de investigación en las principales universidades del mundo dedicados a mejorar el entendimiento de lo que acontece en el cerebro de las personas con síndrome de Asperger.

Asimismo, se están desarrollando nuevas aproximaciones para mejorar la calidad de vida de estas personas para que tengan una vida plena y alcancen el máximo desarrollo de sus cualidades y potencialidades.

Los avances en las dos últimas décadas en este terreno han sido muy importantes. Es necesario continuar la lucha para evitar la discriminación que puedan sufrir las personas con síndrome de Asperger. Para alcanzar este objetivo, es necesario continuar educando al público en general, y que las organizaciones involucradas se hagan más visibles en la sociedad y medios de comunicación para facilitar la difusión del conocimiento de este síndrome.

Sobre el autor

José Antonio García

Se formó en psiquiatría en Guy's, King's and St. Thomas' training Scheme in Psychiatry en Londres donde realizó estudios de Psiquiatría infantil, Antropología e Historia de la Psiquiatría. Ha sido Jefe de Servicio de Psiquiatría en las ciudades de Dover y Durham (Inglaterra) así como Director Médico del CABM de Ciempozuelos, Madrid. Su visión de la práctica médica pone al paciente en el centro de su actividad. Cree que la compasión y el cuidado exquisito de las personas que sufren son esenciales en el arte de curar y aliviar el sufrimiento.

Se formó en psiquiatría en Guy's, King's and St. Thomas' training Scheme in Psychiatry en Londres donde realizó estudios de Psiquiatría infantil, Antropología e Historia de la Psiquiatría. Ha sido Jefe de Servicio de Psiquiatría en las ciudades de Dover y Durham (Inglaterra) así como Director Médico del CABM de Ciempozuelos, Madrid. Su visión de la práctica médica pone al paciente en el centro de su actividad. Cree que la compasión y el cuidado exquisito de las personas que sufren son esenciales en el arte de curar y aliviar el sufrimiento.

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