Seguro sí, vigilado no

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En ViveLibre somos muy sensibles a la percepción de nuestros apoyos por los usuarios. Durante los periodos de prueba tuvimos la ocasión de trabajar con personas que contaban con diferentes necesidades de apoyo, en edades comprendidas entre 12 y 18 años;  y encontramos que aun sabiendo que la funcionalidad de localización era importante para ellos, porque permite una actuación rápida en caso necesario, no se sentían cómodos.

Saber que tanto la Unidad de Apoyo como los familiares con aplicación de familiar podían conocer en cualquier momento su situación geográfica, les generaba cierta invasión de su intimidad. La percepción de que podría ser usado más allá de los casos estrictamente necesarios les provocaba cierta incomodidad.

Tuvimos la oportunidad de apreciar esta situación tanto desde la Unidad de Apoyo Permanente como en diferentes encuentros presenciales que realizamos con nuestros usuarios.Corredor 2

Como en ViveLibre desarrollamos y evolucionamos nuestra propia plataforma tecnológica, rápidamente incorporamos las sugerencias que nos hicieron las familias. Ahora, un aviso informa al usuario cuando se produce una petición de localización; de esta forma puede saber si el uso que se está haciendo es el adecuado. El usuario conoce quién le quiere localizar y en qué momento.

Esta solución no pone en juego la seguridad ni la eficacia de la funcionalidad, ya que el usuario no tiene que hacer nada para aceptar la petición; se trata tan solo de una información. Así, la persona está segura porque sabe que, si es necesario, podrán localizarla. Al mismo tiempo, acepta sin problema el uso de esta utilidad porque no se siente observada. El nivel de confort y la experiencia de vivir con ViveLibre se han incrementado sustancialmente.

Bajo este ejemplo subyace la filosofía de ViveLibre de considerar y respetar el derecho de todas las personas a definir cuáles y cómo deben ser los apoyos que se les presta.

1 comentario
  1. Mar
    Mar Dice:

    Hola, mi nombre es Mar, he trabajado en residencias y con otros colectivos dependientes, es cierto que a nadie nos gusta sentirnos “observados”, pero también es cierto que el saber que hay un grupo de apoyo a cualquier hora del día que puede ayudarte en un momento dado da tranquilidad.
    Cuando tuve el placer de trabajar en residencias, algunos usuarios no estaban de acuerdo en estar ahí, no se terminaban de acostumbrar y echaban mucho de menos su casa, eso hacía que las depresiones de estos entrañables mayores fueran cada vez más en aumento, hasta el punto de dejarse abatir por sus propios sentimientos de “abandono”, porque así es como se sentían algunos por haberles dejado sus hijos allí sacándolos de su entorno.
    Si bien es cierto que algunos familiares no pueden hacerse cargo de ellos ni de ayudarles por motivos diferentes, no es menos cierto que también lo pasan muy mal cuando los tienen que dejar en una residencia.
    Estoy convencida que un servicio como Vivelibre, hubiera servido a muchos de mis “abuelitos” a no tener que dejar su casa tan pronto, y a muchos familiares a tener un respiro sin verse en la necesidad de llevarlos a otro sitio que, aunque estén muy cómodos,no es su casa (exceptuando, por supuesto, cuando no hay otro remedio porque a nivel cognitivo u otras causas de enfermedad, es imposible cuidarlos en casa).
    Espero y deseo que tanto los usuarios como los familiares, tengan en cuenta éste servicio antes de dar un paso tan importante como tener que “quitar una parte de la vida de los mayores” al dejarlos en una residencia que para algunos encierra un “abandono” dramático.
    Todo es probar y explorar otras opciones por el bienestar de TODOS..




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