Las 7 crisis que explican el mundo que vivimos (y el que viene)

Crisis Mural

Hablamos constantemente de los cambios que viene experimentando el mundo que vivimos. Lo hacemos acompañando esta idea de la palabra crisis. Nos sentimos en crisis y percibimos que nuestro mundo se transforma. Crisis y cambio se convierten en conceptos ineludiblemente unidos.

La crisis no es una cuestión monolítica que explique todo la abarcable de una sola vez. El hombre está diseñado para descomponer la realidad, elaborar abstracciones de la naturaleza y establecer categorías. De este modo se ayuda a sí mismo a interpretar el mundo. Así, normalmente concluimos que detrás de un accidente hay múltiples causas. Una transformación tan profunda como la que experimenta nuestra realidad no podía ser menos. Tras un esforzado análisis identifico siete crisis subyacentes al advenimiento de un mundo que cambiará completamente nuestras vidas.

 

La disrupción tecnológica

Este apartado requiere poca presentación. Lo avanzábamos en nuestro artículo sobre El Datalítico. No obstante, debemos tener presente que la radical disrupción que representa la transformación tecnológica actual se encuentra en el origen de todos los cambios. Esto ha sido siempre así a lo largo de la Historia. 11123530043_1d28f2fa35_oLo fue cuando el desarrollo de la agricultura provocó el paso del Paleolítico al Neolítico. También estuvo
detrás del advenimiento de la Ilustración. Asimismo, es evidente que también tuvo mucho que ver con la aparición y desarrollo de la sociedad industrial.

Actualmente, el avance tecnológico se está produciendo más rápidamente que nunca y está provocando el advenimiento de un mundo exponencialmente más complejo. La complejidad desencadena transformaciones profundas y repentinas. La transformación tecnológica se encuentra, por tanto, en la base de todas las demás crisis que veremos a continuación.

 

Crisis de las instituciones

La tecnología está modificando nuestras vidas. Los cambios de la anterior revolución tecnológica – básicamente, la asociada a la segunda revolución industrial, el motor de explosión y el despliegue de la electricidad – transformaron la vida de nuestros abuelos de manera espectacular. Lo hicieron impactando físicamente en sus vidas.

Esta nueva tecnología que nos invade es menos visible pero impacta en aspectos muy sutiles de la Humanidad. Lo hace sobre la forma en que nos informamos o la forma en que nos comunicamos, nos relacionamos e interactuamos. Cambia incluso la manera en que sentimos y nos emocionamos. En definitiva, se altera nuestra propia interpretación del mundo que vivimos. 

Como consecuencia, se transforman los modelos de negocio y los mecanismos de relación social. Finalmente, entran en crisis las instituciones sociales que heredamos de un mundo completamente distinto y representaron los cimientos en los que se sustentó la convivencia social durante mucho tiempo. El organismo social se tensiona y se acerca a un punto de bifurcación.

Crisis del capitalismo

Una de las primeras instituciones que entra en crisis es el capitalismo. El capitalismo se encuentra muriendo de éxito. Según los fundamentos de este modelo de división social del trabajo, las rentas no consumidas se convierten en ahorro y nutren nuevas inversiones que mejoran la eficiencia de los medios de producción. Todo ello provoca un círculo virtuoso que incrementa el acceso de la población a nuevos y mejores bienes y servicios.

El actual incremento de la eficiencia está siendo exponencial por efecto del desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, así como el de todas las técnicas que se derivan de las mismas: entre otras, la nanotecnología, la robótica y la inteligencia artificial. Esto nos conduce a un nuevo escenario donde los precios se reducen de forma progresiva, rápida e inexorablemente. Es un escenario, por decirlo de alguna manera, estructuralmente deflacionista. Entramos en lo que Jeremy Rifkin denomina la sociedad de coste marginal cero, donde las recetas propias del paradigma económico imperante ya no resultan.

 

Crisis de identidad

Según algunos estudios, el 70% de los actuales alumnos de secundaria van a trabajar en profesiones que aún no existen. Según otras versiones, el 60% de las ocupaciones que tendremos dentro de 20 años (o menos) aún no han sido inventadas.

A esto debemos añadir que ante un entorno incierto y cambiante, las personas deberán habituarse a cambios continuos en su carrera profesional, siendo capaces de adaptarse a diferentes ocupaciones, desempeños y profesiones a lo largo de su vida.

Como resultado de esta nueva realidad, las nuevas generaciones se enfrentan a un escenario tremendo de pérdida de identidad. En efecto, la profesión ha sido tradicionalmente un elemento esencial en la conformación del sentimiento de identidad individual. Al referirnos a San José no decimos que trabajaba de carpintero; de él decimos que era carpintero.

 

Crisis intergeneracional

La incertidumbre que viven las nuevas generaciones da lugar a la siguiente crisis. Por primera vez existe una generación que va a vivir peor que sus padres. Los avances tecnológicos hacen la vida más fácil, pero los progenitores de las nuevas generaciones tuvieron una vida más estable y un acceso más predecible a factores transcendentales como una profesión o la formación de una familia.

La crisis de identidad, la incertidumbre y el peso de la deuda que recae sobre sus hombros, lamina sus expectativas de futuro y provoca grandes dosis de frustración. Así es como brota un sentimiento de rechazo de unas generaciones contra otras. En palabras de Gabriel Masfurroll: “en todas partes hay una lucha entre la renovación y el establishment que lógicamente se resiste a cambiar”.

 

Crisis moral

En el mundo actual la religión está en crisis. Desde el punto de vista del presente artículo, poco importa si las creencias que sustentan nuestras religiones son ciertas o no. A los efectos de lo que estamos analizando, la cuestión relevante es el impacto que tuvo en la humanidad la emergencia de lo que Karl Jaspers vino a denominar el pensamiento axial. Este fenómeno tuvo lugar hace dos mil años aproximadamente. El conjunto de religiones surgido (más o menos) simultáneamente en distintos puntos del planeta, constituyeron los fundamentos de los marcos de relación social, las normas de conducta y códigos de comportamiento de todas las civilizaciones humanas. Sirvieron asimismo como aglutinante de grupos humanos; elementos que vertebraban a las diferentes civilizaciones. De este modo, grandes cantidades de personas eran capaces de movilizarse y comportarse de manera colectivamente eficaz gracias a un acervo de símbolos y creencias compartidas que les movían en una misma dirección.

El declive de las religiones nos trae algo más que una crisis de espiritualidad. Nos trae profundas consecuencias desde el punto de vista de la evolución de nuestra civilización.

 

Crisis del dinero fiduciario

Existe otra institución heredada del Siglo XX que se encuentra atravesando una profunda crisis. Me refiero al dinero fiduciario. Para los economistas de la Escuela Austríaca el dinero fiduciario es, en realidad, un sustitutivo del dinero, en el sentido de que, lo que no tiene valor de uso, no puede tener estrictamente la consideración de dinero real. El dinero fiduciario no tiene una contrapartida real. Cuando creamos dinero artificialmente fijamos como contrapartida una serie de compromisos futuros de pago. De este modo, la impresión de dinero legal comporta la creación de deuda.

3617706196_813634952fSiguiendo la ortodoxia del paradigma económico actual, los bancos centrales están tratando de combatir la deflación para activar el crecimiento económico. Para ello crean cantidades crecientes de dinero. Sin embargo, cometen un error de principio. Cierto, están tratando de corregir un fenómeno de carácter tecnológico –la reducción de los costes provocada por el incremento exponencial de la eficiencia– con medidas de política monetaria. Ese esfuerzo es vano. No se puede compensar un efecto tecnológico estructural con un mecanismo de una naturaleza completamente diferente. En el camino, se está generando una burbuja de deuda que nunca se podrá devolver. El sistema colapsará. Cada nueva burbuja es mayor, su efecto dura menos, tiene un impacto menor en el crecimiento económico y sus efectos colaterales son mayores.

 

Concluimos

Una realidad histórica no se explica desde una sola causa. Los entornos complejos no se pueden interpretar con explicaciones simples. Por otra parte, la realidad no es lineal. Estas siete causas que explican el mundo que vivimos interactúan entre ellas de forma dinámica, de tal modo que incrementan la complejidad de nuestro particular universo. Surgen así realidades nuevas que subyacen a fenómenos emergentes como la economía colaborativa, la aparición de nuevos modelos de distribución o el surgimiento de nuevas ideologías.

Cuando repaso mentalmente estos siete elementos no dejo de sentirme abrumado. Ciertamente tenemos ante nosotros una ingente tarea para reconstruir el organismo social. Tan importante como desarrollar nuevas soluciones tecnológicas es abordar la importancia de edificar nuevos mecanismos de interacción social que resulten más eficaces y más justos. Un número creciente de personas con necesidades especiales de apoyo van a requerir que las organizaciones sociales den un paso al frente y construyan nuevos modelos de instituciones para el siglo digital.

 

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3 comentarios
  1. Manuel de la Herrán
    Manuel de la Herrán Dice:

    Me parece que ambos temas no están relacionados (RBU y robótica). Cada vez que han existido actividades duras y rutinarias que los seres humanos -con poder para ello- han querido que sean realizadas, pero no por ellos personalmente, se ha recurrido a esclavos, animales no humanos, robots (máquinas) o empleados. Sólo en el último caso se realiza el trabajo voluntariamente (e incluso tal vez eso sea mucho suponer).

    Ahora mismo siguen existiendo ciertos tipos de esclavitud humana (pocos y cada vez menos), explotación de animales no humanos (muchos y cada vez más), robots (unos cuantos, y cada vez más), y por supuesto, empleados.

    El tema central que estamos tratando es el futuro de los trabajadores voluntarios: los empleados (no de los esclavos humanos, no de los esclavos no humanos, no de las máquinas). ¿Habrá trabajo para todos o faltará el empleo debido al incremento de las máquinas/robots? Si para hacer dicha predicción nos fijamos en las analogías que pueda proporcionarnos la historia, debemos recordar que el uso de esclavos y de animales no humanos ha producido comodidad, felicidad y bienestar para la mayoría de los hombres libres, siendo la otra cara de la moneda el sufrimiento, la impotencia y la miseria para los esclavos y para los animales no humanos. El desarrollo de la esclavitud y de la ganadería (que son básicamente la misma cosa) también trajeron nuevas formas de desarrollo (tecnológico, económico, social, cultural, político, artístico, filosófico..) que crearon nuevas profesiones para los hombres libres y poderosos. No parece que el desarrollo de la robótica vaya a acabar con los puestos de trabajo en general, sino mas bien que va a transformarlos. Algunos empleos desaparecerán, pero se crearán otros nuevos.




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    • Mar
      Mar Dice:

      Creo que efectivamente no va unido RBU y Robótica, pero también es cierto que la robótica, que como bien dices, cada vez está más extendida, tendrá futuro, pero me abruma la duda sobre que realmente haya trabajo. Ahora mismo en nuestra sociedad, los empleados estamos siendo sustituidos por máquinas, la mano de obra, no solo es explotada y mal pagada, sino que también es sustituida, nos basta coger el metro para verlo, reciclamos para un mejor futuro, mejora ambiental y soy una de las personas que recicla, pero y los puestos de trabajo que se han extinguido por las máquinas de reciclaje?. En una sociedad con RBU, los que tiene menos oportunidades tendrían más que en cualquier otra sociedad, pero eso si, distinguiendo entre una sociedad formalmente libre y la realmente libre. Por supuesto que habrá nuevos puestos de trabajo, pero que pasa con los que a día de hoy se han expoliado por las máquinas?, los trabajadores “voluntarios”, realmente lo son?, los empleados “voluntarios” que tienen un trabajo están siendo vapuleados por condiciones lamentables a las hay que hacer frente por sueltos irrisorios que coartan y vulneran esa libertad real, ya que se ven avocados a la necesidad para subsistir y no a la de vivir.
      Realmente se ha acabado la esclavitud?, Ciertamente todo está cambiando, pero esos cambios están más a mano de los poderosos porque van a ser los que se puedan permitir esa transformación, mientras que los trabajadores “voluntarios”, tendrán menos alternativas económicas, físicas y culturales (ya que pocos o muy pocos, ni siquiera pueden costearse la universidad). Ojala nuestro futuro, nuestros jóvenes, tengan más opciones para esa transformación de los que actualmente luchan y se dejan la piel por ello sin ver cambios a priori.




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  2. Iker
    Iker Dice:

    No solo el 60% de las ocupaciones que tendremos dentro de 20 años (o menos) aún no han sido inventadas, sino que si observamos la evolución de la actividad profesional a lo largo de la historia es obvio que la mayoría de las ocupaciones actuales serán realizadas en el futuro por máquinas. En el futuro no habrá otra solución que algún tipo de RBU (renta básica universal).

    https://es.wikipedia.org/wiki/Renta_b%C3%A1sica_universal




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