La importancia de la familia en la autonomía personal

Persona ViveLibre

Hoy escribo como psicóloga y profesional en el sector de la discapacidad, pero también como madre de una persona con discapacidad intelectual. Quiero simplemente reflexionar sobre cómo, desde la familia, limitamos o colaboramos en el difícil camino de la autonomía personal y social de nuestros hijos.

En primer lugar  me gustaría enmarcar algunas ideas:

  • En relación a la limitación, la sobreprotección de las personas con discapacidad intelectual es un extremo de cariño en el que se incurre, el cual impide el correcto desarrollo de la autonomía de una persona con discapacidad intelectual. El concepto de sobreprotección podemos entenderlo como una inadecuada interpretación de la afectividad o de la protección que ejercen las personas cuidadoras sobre sus hijos/as con discapacidad. Ésta se caracteriza por tratar de evitarles la mayor cantidad posible de riesgos y dificultades que entraña la vida, limitando sus posibilidades de desarrollo (Freixa, 2000; Vázquez, 2007; López, 2008; Martínez, 2013).
  • En relación a la colaboración y como alternativa a este tipo de conducta, se propone el desarrollo de la autonomía según las concepciones más modernas que establecen un concepto integral y centrado en las habilidades de la persona, organización de la propia vida y toma de decisiones (Shalock y Verdugo, 2012).

Podemos considerar la autonomía personal como la capacidad que tiene la persona para desarrollar una vida lo más satisfactoria e independiente posible en los entornos habituales de la comunidad.

Muchas personas con discapacidad manifiestan dificultades en sus habilidades de la vida diaria que limitan la autonomía necesaria para obtener una mínima autosuficiencia, pero es necesario constatar si se debe a su situación personal o es consecuencia de no haberles dado la oportunidad de desplegar todas sus posibilidades en este ámbito.

Si bien está muy claro cuál es el mejor camino para contribuir a la autonomía personal de una persona con discapacidad, también es una realidad que, para conseguir estas metas, las familias debemos ser capaces de asumir riesgos y superar miedos.

“Debemos compensar las dificultades de las personas con discapacidad, es decir, sus limitaciones, reforzando sus capacidades. Actualmente contamos para ello con la ayuda de las nuevas tecnologías, que nos  facilitan el difícil proceso de lograr la autonomía personal.”

 

Nuestros hijos tienen el derecho, y nosotros la obligación, de poner a su servicio los apoyos necesarios, para que dentro de sus posibilidades puedan conseguir el máximo de autonomía. ¿Cómo podemos las familias colaborar y no sobreproteger en este proceso?

El artículo 2 de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, entiende la autonomía como “la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria”.

Nuestro papel debería ser el  de acompañar este proceso. ¿Cómo hacerlo?

  • La norma general es que todo aquello que pueda hacer la persona con discapacidad sola, siempre que no ponga en riesgo su seguridad o la de otras personas, debe hacerlo ella
  • Los principales hábitos que debemos enseñar son: higiene, vestido, comida, vida en sociedad y participación en la comunidad.
  • Respecto a cómo enseñar, la mayoría de los niños funcionan con rutinas. Por tanto, lo ideal será conseguir que esos hábitos se conviertan en rutinarios. Con una práctica adecuada y paciencia se pueden aprender muchos hábitos.
  • Hay que practicar, ofreciéndoles ocasiones para que puedan aprender, recordarles, elogiarles y poco a poco disminuir la ayuda, sin prisas, supervisando y revisando la práctica realizada.

La realidad es que gran parte de su autonomía depende de cómo “los mayores” afrontamos el proceso.

Me gustaría finalizar este artículo con una frase a modo de reflexión:

 

“Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo: busca un nuevo camino para llegar a él.”

 

2 comentarios
  1. Pablo Cano
    Pablo Cano Dice:

    Me quedo con el concepto de “riesgo” del que hablas, en referencia a perder miedos y a ser valiente. No siempre es fácil asumir esos riesgos y buscar los límites de la autonomía de una persona con discapacidad intelectual, pero entiendo que los beneficios para ellos son enormes.

    Muy buen artículo, las cosas claras y sencillas de entender.
    Un saludo.




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  2. Lluís Sanmiquel
    Lluís Sanmiquel Dice:

    Gracias, Maite por compartir estas sabias reflexiones !! Ésta es una de las grandes “lecciones de vida” de la discapacidad para los padres. Discernir cuando “menos” (proteger, ayudar…) es “más” (autonomía…) y afrontar el miedo.




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