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La belleza del cambio

Deja miedos atrás y vuela

Utilizo la pintura como un medio de auto-exploración para convertir fragmentos de mi propia historia personal en mensajes pictóricos concebidos para comunicarme con las personas a mi alrededor sin tener que expresarme verbalmente. Cuando creé la obra Deja miedos atrás y vuela, por ejemplo, yo estaba trabajando para una empresa multinacional de arquitectura, y la rutina estaba aplastando mi espíritu al hacerme olvidar que era un ser humano con sentimientos que no deben ser reprimidos, sino más bien expresados a través de la creatividad y la libertad.

Deja miedos atrás y vuela

“Deja miedos atrás y vuela”

En algún momento, finalmente decidí dejar Panamá y trasladarme a San Francisco, donde la zona de confort que antes me hacía sentir “seguro”comenzó a manifestarse en su forma verdadera, es decir, el eco de una vieja memoria destinada a desvanecerse. Poco a poco la persona dentro de mí se convirtió en una mariposa y todos los temores que había cultivado con el tiempo comenzaron a desaparecer. Sabía con certeza que había tomado la decisión correcta, y no me arrepiento, solo sentí la necesidad de solucionar ese momento de duda y revelación en la superficie de uno de mis lienzos.

Durante mucho tiempo, sin embargo, después de mi partida de Panamá, me sentí atrapado en un puente imaginario, conectando pasado, presente, y futuro, inseguro sobre cómo proceder y cómo alcanzar la luz espiritual que necesitaba para aceptar mi verdadera identidad, y  la confianza requerida para convertir mi necesidad y la pasión por la pintura en un trabajo de tiempo completo. Para expresar los sentimientos de incertidumbre, de suspensión y liberación, pinté la obra Atrapada por sus propios demonios, y escribí esto (a veces escribiendo sobre mis pinturas me ayuda a aclarar su significado):

Atrapada por sus propios demonios

“Atrapada por sus propios demonios”

Una sombra oscura que está al acecho, como un torbellino que traga todo en su camino, convirtiéndose en un túnel oscuro que implícitamente apunta hacia la salida, me mantiene en un estado de aprisionamiento, tanto mental como físico; puedo ver y percibir barras penetrar mi piel, lágrimas sangrado desde mis ojos en un crescendo de  pena y  dolor – la incomodidad de la realidad misma, cuyos reflejos distorsionados son sinónimos de la angustia, la ansiedad y la tortura que evoca sentimientos de añoranza y melancolía en una danza macabra compuesta de esperanzas y sueños rotos.

En San Francisco, me inspiré en gran parte por naturaleza, en particular los árboles. Hice las obras El árbol familiar (que representa a mi propia familia), Nunca renuncies, Mariposa interior y Guia interior.

Nunca renuncies

“Nunca renuncies”

“Nunca renuncies”

Durante una visita a Sonoma, California, me di cuenta de las fortalezas y debilidades de un árbol que encontré al lado de una iglesia, y empecé a verlo como una versión antropomórfica de un ser humano que lleva un gran  peso existencial – A menudo me encuentro viendo las similitudes y diferencias entre los árboles y los seres humanos, y tiendo a ver en estas criaturas arbóreas mi propio deseo de crecer constantemente, cambiar y sentir.                             

“Guia interior”

Guía interior

“Guía interior”

Cuando empecé a trabajar en esta pintura ya estaba en Panamá – Lo hice después de haber sido tomado por un extraño estado de ánimo “Atrapada por sus propios demonios.” – El contorno de todo a mi alrededor parecía tan borroso como en un mal sueño donde el soñador no tiene control sobre lo que está sucediendo y su única salida es dar la vuelta a sus propios miedos en busca de respuestas. En aquel entonces yo estaba en el proceso de dejar de lado lo que me hizo sentir vulnerable y reunir todas mis energías para abrazar la luz (San Francisco), y hacerlo mi nuevo hogar.

 

Alicia en el jardín del arco iris

“Alicia en el jardín del arco iris”

“Alicia en el jardín del arco iris”

Este trabajo representa, para mí, un intento de mirar más allá de ciertos parámetros sociales y abrir mi corazón a nuevas, maravillosas e  inesperadas aventuras. He creado este trabajo después de que me mudé a San Francisco, donde yo era capaz de enfrentar  esas angustias insoportables y deshacerme de estas de una vez por todas a través de la introspección y salpicaduras de color.

 

 

Renacer

“Renacer”

Pienso que podemos experimentar el renacimiento en varias oportunidades a lo largo del curso de nuestra vida, aunque depende de nuestra capacidad de reinventarnos, asimilar los aspectos positivos del cambio y hacerlos nuestros. De vez en cuando me siento en la necesidad de explorar nuevas identidades y lugares, sin embargo he aprendido a no tener miedo y aceptar la transformación como un componente inevitable del universo.

Hice Renacer pensando en el camino que conecta la oscuridad a la luz, el cual tiene el potencial de desencadenar el florecimiento de nuestras propias almas por medio de ráfagas de energía. Este camino nos conduce hacia un mayor sentido de pertenencia individual y colectiva – Un despertar poético y espiritual de nuestro intelecto y nuestros sentidos.

Para mí, la pintura es una forma de conectarme con otros seres humanos. Todo empezó cuando yo era un niño introvertido y el dibujo era todo lo que tenía que expresar mi simpatía hacia los otros en este planeta. Entonces transformé este simple acto de dibujar como un niño a una pasión como adulto. El dibujo se convirtió en parte de lo que soy, una extensión de cómo funciona mi proceso de pensamiento, un medio para explorar el arte, la vida y la belleza.

 

El reto de las nuevas tecnologías para las personas con discapacidad intelectual

Brooklyn

Como madre de una persona con discapacidad intelectual y altas necesidades de apoyo, me ha preocupado siempre la vulnerabilidad de todas aquellas personas a las que resulta complicado relacionarse con su entorno. A quienes expresar sus emociones, sus preocupaciones, sus inquietudes y sus deseos les supone enfrentar una muralla que no pueden atravesar.

Brooklyn bridge

 

Desde el siglo XIX el avance tecnológico se ha convertido en un fenómeno impensable, impredecible e imparable. Desde hace 200 años, con un ritmo exponencial, la tecnología amplía conocimientos, recorta distancias y difumina fronteras de todas clases. Sin embargo, la meta de las personas con discapacidad intelectual no es alcanzar ningún lugar remoto, no es solucionar cuestiones complejas ni resolver problemas sociales. La meta de las personas con discapacidad intelectual, es, simplemente, avanzar en la compresión de sus entornos más cercanos y en una relación de integración cómoda con los mismos. Solo así, desde esa comprensión, cobra sentido que hablemos de autonomía personal y de la inclusión social y laboral de estas personas. Solo así, desde la intervención consciente, material y efectiva en las relaciones que les afectan podrán conquistar su propio entorno familiar y ciudadano, y moldear un nuevo escenario desde el que protagonizar sus vidas. Este es el reto que el Siglo XXI plantea a las personas con discapacidad. Este es el muro de incomprensión que las nuevas tecnologías deben empujar.

Porque hasta ahora los avances tecnológicos han supuesto en muchas ocasiones la aparición de una brecha que ahonda la distancia entre la persona con discapacidad intelectual y su entorno. Esta nueva brecha tecnológica se produce tanto por la exigua atención y escasas e insuficientes soluciones que los actuales productos tecnológicos prestan a los problemas de las personas con discapacidad intelectual, como por la incorporación del manejo de los nuevos dispositivos y aplicativos a los estándares culturales de nuestro tiempo, lo que añade una nueva tarea no siempre sencilla para las personas con discapacidad intelectual.

Para salvar esta brecha tecnológica se necesitan puentes que la propia tecnología debe tender. Y para ello, tenemos ciertas herramientas jurídicas. Entre ellas destaca la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad  de 2006 -en vigor en España el 3 de Mayo de 2008- en la que establece un elenco de correlativos derechos de las personas con discapacidad, que son deberes de los estados. Dice esta norma-ariete en su artículo 9.2 que los Estados firmantes de la Convención Los Estados Partes adoptarán, entre otras medidas tendentes a la accesibilidad, las pertinentes para promover el acceso de las personas con discapacidad a los nuevos sistemas y tecnologías de la información y las comunicaciones, incluida Internet.

Puentes tecnológicos

Desde esa base, estamos apostando ahora con toda la fuerza de nuestras organizaciones por proyectos de inclusión tecnológica, pues aun siendo la utilización de las TIC un elemento de suma importancia en la mejora de la calidad de vida, de la normalización y de la integración social de las personas con discapacidad intelectual, si el desarrollo de esas tecnologías no tiene en cuenta las necesidades y particularidades de estas personas, favorecerá, sin duda, la aparición de nuevas formas de exclusión social.

Las personas con discapacidad intelectual que quieren usar las TIC se suelen enfrentar a gran número de dificultades en forma de barreras de uso que pueden llegar a excluirlas socialmente. La accesibilidad y las ayudas técnicas se presentan como las vías más adecuadas para superar estos problemas. De hecho la utilización de sistemas alternativos y aumentativos de comunicación, se han convertido en las claves para avanzar en la mejora de su calidad de vida.

En los últimos años ha existido cierta proliferación de aplicaciones informáticas orientadas a facilitar la comunicación. En el ámbito concreto de las personas con discapacidad intelectual estas aplicaciones se han centrado en traducir a las nuevas tecnologías sistemas de trabajo ya existentes como Bliss, SPC, etc. Otra línea de trabajo ha sido generar plataformas que ponen a disposición de los usuarios bases de pictogramas, como puede ser ARASAC.

Con la utilización de estos pictogramas, han salido al mercado  aplicaciones para móviles y tabletas que permite a la persona con discapacidad intelectual la comunicación con las personas que lo rodean (familiares, cuidadores, etc.), pudiendo personalizarlas según las capacidades de cada persona. El futuro, en definitiva, puede ser esperanzador… o puede derivar en nuevos muros, ahora tecnológicos, que dificulten sus relaciones personales y sociales. Depende del trabajo de nuestras organizaciones, de su habilidad y de su tesón, que el escenario que se alcance sea el más favorable para las personas con discapacidad intelectual.

Si no sé que existe, no existe

Innovación tics

Hoy, en el mundo de la globalización, de la información sin fronteras, de las nuevas tecnologías que han permitido grandes avances en todos los ámbitos -como en medicina y en comunicaciones- nos encontramos con que el mayor reto es la difusión: llevar este conocimiento hasta las personas y hacerles conocedoras de la utilidad de estos avances para sus vidas.

Es paradójico que aun teniendo todos los medios a nuestro alcance para llevar esta información a todos los puntos del planeta, la dificultad esté en conseguir que las personas, entre tanta información, puedan conocer aquello que es realmente útil para ellos y que previamente desconocían de su existencia. Que encuentren lo que no buscan, porque no saben que existe.

La eficacia de una herramienta, tecnología, servicio, producto, etc., está ligada en la mayoría de los casos al número de personas que tienen acceso a ellas y lo utilizan. Por tanto, tan imprescindible son los esfuerzos en investigación y desarrollo de diversas tecnologías, cómo la mejora continua aplicada al proceso de difusión, prueba y aprendizaje de su uso e impacto en la vida de las personas.

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No es posible buscar algo que uno no sabe que existe

Por experiencia personal, me considero una persona con habilidad para acceder a la  información (bien sea a través de redes sociales, internet u oficinas de información físicas). Pero no es posible buscar algo que uno no sabe qué existe. Por esta razón los nuevos avances, dirigidos a cubrir necesidades deben hacerse visibles, accesibles, tanto en su uso como  económicamente, para permitir su acceso a todas las personas que lo necesitan.

En la última década estamos presenciando como los importantes avances en tecnología llegan directamente a las personas para cubrir una serie de necesidades básicas, de cualquier tipología, que facilitan la realización de actividades, la participación en la sociedad, o cubren carencias en la movilidad, la comunicación, la información y el ejercicio de los derechos. Esto cobra mayor relevancia cuando se genera impacto sobre la vida de una persona con discapacidad, o de una persona en situación de dependencia, o simplemente en cualquier persona que de modo temporal se encuentre con circunstancias limitantes; mejorando sus capacidades, o eliminando las dificultades.

Necesitamos organizaciones en las que confiar y que ofrezcan una visión sistémica de los proyectos

Sin embargo, es también una realidad que continúa existiendo gran desconocimiento de todos estos avances entre la sociedad y que la brecha tecnológica o digital se levanta como una gran barrera que impide el aprovechamiento real y masivo de sus beneficios.  Es importante que en los procesos de desarrollo de estos productos y/o servicios se incluya también una fase de prueba por parte de los usuarios que integre correctamente los diferentes usos que responden a la diversidad funcional; y una fase de difusión que permita el acceso y su conocimiento a las personas que lo necesitan.

En la era de la sociedad de la información, necesitamos organizaciones en las que confiar y que ofrezcan una visión sistémica de los proyectos, integrando los grandes avances tecnológicos y metodológicos, haciendo llegar a las personas de forma personalizada la información necesaria que desconocen y pueda serles útil, incluyendo los procesos de entrenamiento que ayuden a derribar barreras permitiendo que sus beneficios sean disfrutados cómodamente por todas las personas, con independencia de sus características.

 

Las 14 condiciones para la organización social del mundo digital

Social Media

En artículos anteriores hemos puesto énfasis en el formidable incremento de la complejidad que experimenta el mundo que vivimos. Quienes gestionamos organizaciones sociales habremos de familiarizarnos con este nuevo mundo exponencialmente más complejo.

Los patrones que rigen la complejidad aplican tanto a los organismos biológicos como a los organismos sociales. Consecuentemente, si queremos comprender cómo podemos desarrollar una organización que resulte eficaz en un entorno complejo, conviene que nos fijemos en cómo la Naturaleza afronta y resuelve el hecho de la complejidad. Para el profesor Malik, las escuelas de negocio deberían enseñarnos algo más que técnicas de planificación y control o finanzas. Para interactuar con entornos complejos debemos realizar una aproximación a ciencias como la biología, la biónica o la cibernética. A la propuesta de Malik yo añadiría otros campos del saber, como la termodinámica y la teoría general de sistemas.

En la medida que profundizamos en estas materias y descubrimos cómo funcionan los organismos eficientes en la Naturaleza, podemos deducir cuáles son las condiciones que habrán de reunir las organizaciones sociales para resultar eficaces en un entorno complejo. En Vivelibre las hemos estudiado y del análisis han surgido 14 características esenciales.

1.- Evolución

Vivimos en un entorno de cambio continuo. Nuestra realidad se transforma constantemente. El crecimiento exponencial de la potencia de la tecnología está provocando una profunda transformación del mundo que vivimos. El entorno en el que nos desenvolvemos cambia de forma cada vez más rápida y más profunda.

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Necesitamos organizaciones capaces de adaptarse continuamente a un medio en permanente cambio y transformación. Ya no nos vale la mejora continua o una mera reingeniería de procesos. Los tradicionales procesos de cambio se tornan insuficientes. En muchas ocasiones se precisa una verdadera evolución en la genética de la organización, con objeto de transformar modelos industriales en organizaciones propias del mundo digital.

2.- Dinamismo

De la primera característica se deduce que necesitamos organizaciones dinámicas, capaces de moverse con agilidad. Esto comporta actuar sobre los elementos estructurales y organizativos de la institución, pero ante todo tendremos que actuar sobre los elementos más intangibles. El ser humano cuenta con una doble dimensión; es un ente biológico pero a su vez una realidad cultural. Transformar una organización diseñada para actuar en entornos estables para ser eficaz en un mundo dinámico requiere modificar nuestros procesos, pero también cultura, nuestra forma de hacer las cosas, nuestras pautas de comportamiento y nuestras creencias.

3.- Flexibilidad

Convertirnos en una organización dinámica exige altos niveles de flexibilidad. Por flexibilidad entendemos lo que siempre hemos interpretado como tal en el mundo del management, esto es, la capacidad de adaptarnos a los requerimientos del cliente, diseñando soluciones a la medida de sus particulares necesidades.

No obstante, en el momento que vivimos actualmente, el concepto de flexibilidad alcanza también una segunda dimensión, en tanto en cuanto habremos de ser flexibles en nuestra capacidad de adaptarnos a las nuevas exigencias del nuevo mundo digital que se transforma continuamente.

4.- Capacidad de aprender (y de desaprender)

Evolucionar, esto es, mutar, comporta hacer las cosas de otra manera, y requiere cambios en nuestra cultura. Asimismo, es preciso hacer esto de forma muy rápida. Necesitamos por tanto organizaciones capaces de aprender muy rápidamente.images

No obstante, no podemos pasar de ser una organización de la sociedad industrial a convertirnos en una organización del mundo digital si no dejamos de hacer algunas (o muchas) cosas de las que hacíamos antes. Tenemos que dejar de hacer las cosas como las hacíamos antes. Consecuentemente tenemos que provocar un cambio en nuestras creencias, nuestros apriorismos y nuestros prejuicios. En definitiva, tenemos que cambiar nuestra visión de la realidad en lo que al trabajo se refiere. No solamente tenemos que aprender cosas nuevas, sino que es un requisito previo desarrollar la capacidad de desaprender.

5.- Creatividad

Como diría el científico húngaro Ervin Laszlo, el cosmos es un lugar esencialmente creativo. La vida es un acto continuo de creatividad. Tanto evolucionar como aprender, esto es, transformarse, comporta altas dosis de creatividad. Las organizaciones que pretendan sobrevivir habrán de ser altamente creativas.

6.- Tamaño

La necesidad de alcanzar el dimensionamiento adecuado es un axioma básico en la gestión empresarial. Hoy más que nunca es un elemento que debemos mantener presente. Sin embargo, el tamaño tiene hoy un significado profundamente distinto.

En el mundo industrial que hoy recesa nos movíamos conforme a un paradigma que potenciaba las economías de escala; hablar de tamaño llevaba implícito hablar de grandes volúmenes. Sin embargo, cuando hoy hablamos de tamaño nos referimos a lo contrario. Una organización dinámica, flexible, creativa y con alta capacidad de respuesta ante los cambios del entorno habrá de ser necesariamente pequeña. Como dijera el célebre López de Arriortúa todavía en el siglo pasado: “en el Siglo XXI el pez rápido se comerá al pez lento”.

7.- Recursividad

Una entidad pequeña habrá de tener por naturaleza una capacidad limitada de dar respuesta a las necesidades de la gente. Necesitaremos por tanto encontrar el modo de escalar la acción reproduciéndola muchas veces, de modo que lleguemos a todas las personas que nos necesitan.

Para ello, desarrollaremos una nueva cualidad: la recursividad. De este modo seremos capaces de replicar los mismos modos organizativos, los mismos procesos, pautas de intervención, paradigmas y principios que dan lugar a una forma única de entender la intervención sobre las personas con necesidades especiales de apoyo y sus familias. Imitando a la Naturaleza, crearemos una realidad holográfica, creciendo en círculos concéntricos y conformando una realidad que se reconoce a sí misma.

8.- Identidad

Surge por tanto como consecuencia de la anterior una nueva característica esencial a la que llamamos identidad. Nuestras organizaciones deben estar dotadas de una identidad fuerte. Las señas de identidad son mucho más que un ejercicio de marketing o de comunicación. Nuestra identidad se configura a través de una forma única de hacer las cosas que surge de nuestra verdadera fuente de valor: nuestros principios.Fingerprint_picture.svg

La sociedad debe ser capaz de identificarnos de una forma clara por el valor que aportamos a las familias y por el papel que nuestra entidad juega en la sociedad o, en su caso, en el mercado.

9.- Autenticidad

La derivada lógica de la anterior se llama autenticidad. Hoy en día la sociedad cuenta con un ejército de expertos en marketing y comunicación. Normalmente, todos reproducen los mismos clichés, se expresan conforme a los mismos patrones y utilizan las mismas muletillas. Da igual si prestan servicios sociosanitarios o venden refrescos: todos producen calidad de vida y quieren hacerte feliz.

De este modo, el lenguaje se vacía de contenido. Las palabras pierden su significado. Como dijera Confucio, cuando las palabras pierden su significado las personas pierden su libertad.

Nuestras organizaciones deben ser auténticas. No debemos dejarnos llevar por el “mainstream” de la comunicación o por lo generalmente aceptado. Debemos hacer aquello en lo que creemos y comunicar lo que pensamos. Si es preciso seremos disruptivos, pero nunca caeremos en la trivialidad.

10.- Cibernética

La cibernética fue desarrollada fundamentalmente por Norbert Wiener a mediados del pasado siglo XX. La cibernética es la ciencia de la retroalimentación. También podemos interpretarla como la ciencia que trata de la interacción del individuo (o la máquina) con el medio. Lógicamente, la cibernética tiene mucho que ver con el intercambio de información.

Una organización que interactúa con un entorno complejo requiere ser necesariamente cibernética. Todas nuestras organizaciones acostumbran a registrar información sobre el entorno. No obstante, ser una organización cibernética significa centrarse en aquellos datos que provocan un cambio en el estado de las cosas. En nuestro caso, en el estado del usuario y en el estado de la relación del usuario con nuestra sistema operativo.

11.- Sensibilidad

Una entidad cibernética comporta dotarse de una especial sensibilidad. Las organizaciones cibernéticas habrán de ser particularmente sensibles para detectar los cambios en el entorno. Lo primero que nos sugiere esta cuestión es que necesitamos sensores, esto es, medidores de la realidad.

No obstante, la sensibilidad de la que hablamos alcanza un significado mucho más profundo. No solamente necesitamos sensores sino también sistemas avanzados de tratamiento de la información, procesos, sistemas operativos y modelos organizacionales adecuados a esta forma de entender nuestra actividad. A todos estos aspectos de carácter logístico y operativo debemos añadir otro elemento esencial: la cultura. En efecto, necesitamos desarrollar en nuestras organizaciones personas dotadas de una cultura alineada con esta interpretación de la realidad, esta forma de hacer las cosas y, ante todo, comprometidas con nuestros valores. La sensibilidad es una cuestión de sistemas y de personas.

12.- Complejidad

“El crecimiento del desarrollo social depende de que las sociedades sean más grandes, más complicadas y más difíciles de gestionar”. La cita es de Ian Morris. Cuando el mundo en el que vivimos se vuelve mucho más complejo, necesitamos dotar a las personas de soluciones sencillas. Sin embargo, hacer esto comporta la paradoja de tener que desarrollar sistemas organizativamente mucho más complejos.

Los organismos complejos desarrollan propiedades emergentes. Esto significa que el organismo está dotado de unas propiedades que son más que la mera suma de las partes. De la interacción dinámica de sus partes surgen propiedades que son distintas de las de sus partes constituyentes.

Para reconocer nuestras propiedades emergentes Malik nos propone el concepto de fuente de valor (“source of value”). En nuestro caso, la fuente de valor de nuestras propiedades emergentes se encuentra en todo ese acervo de principios, valores y paradigmas que definen nuestra forma de abordar la intervención sobre las personas con discapacidad y sus familias, y producen un resultado que es mucho mayor que la suma de las especificaciones del servicio.

Hablamos de conceptos como el paradigma de los apoyos, el principio de autodirección, el paradigma de las capacidades humanas, los principios de inclusión y participación social, el modelo de calidad de vida o la planificación centrada en la persona. Son esas creencias que nos dotan de una fuerza y una convicción cuando realizamos nuestro trabajo que nos hacen ser mucho más competitivos: esto es, hacer las cosas mejor.

Puede haber quien hable de estos conceptos teóricamente, incluso quien los utilice como instrumento de marketing, pero pocas entidades las aplican de forma auténtica, y todas las que lo hacen provienen del mundo de las discapacidad o de las organizaciones de pacientes. Todo esto tiene mucho que ver con una palabra: compromiso.

13.- Universalidad

Jeremy Rifkin nos habla de la enfermedad singular. En el futuro dispondremos de una información tan asombrosamente amplia y detallada del estado de salud de cada persona que ya no hablaremos de enfermedades genéricas, sino que cada persona comportará, por así decirlo, una enfermedad en sí mismo. En realidad, lo volveremos por pasiva, y cada persona comportará una descripción de su estado de salud. Esta descripción incluirá información amplia y muy diversa, entre la que se encontrará la descripción de su genoma. La información puramente biológica se completará con otras de carácter psicosocial o medioambiental.

Consecuentemente, en el mundo digital avanzamos hacia la individualización absoluta. Esto va traer una transformación radical del sector de atención personas por el lado de la oferta, hasta ahora orientado la gestión de segmentos de mercado.

Las organizaciones sociales del mundo digital prestaremos servicios universales. Todas las personas recibirán el mismo servicio. Sin embargo, un proceso absolutamente individualizado proveerá una solución diferente a cada persona. Un mismo servicio; una solución diferente.

14.- Complementariedad

Nuestras organizaciones se comportan como sistemas disipativos. Los sistemas disipativos son organismos estructuralmente cerrados pero energéticamente abiertos. Hablamos de organismos que intercambian constantemente energía con el entorno. Así habrán de ser nuestras entidades: capaces de intercambiar energía. Como dice Peter Atkins (El dedo de Galileo), “la energía es verdaderamente la moneda de la contabilidad cósmica”.

Por lo tanto, una estructura disipativa es una entidad cooperadora. La implicación más profunda es la necesidad de desarrollar redes de colaboración para encontrar modelos donde todos intercambiemos energía y nos complementemos mutuamente.

 

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Futuro Singular 2015 en Casa de América, Madrid

Futuro Singular: El nuevo paradigma de las organizaciones sociales

¡Gracias a todos los que participaron en este evento en 2015!

El jueves 19 de noviembre de 2015 celebramos el primer evento denominado “Futuro Singular”, una jornada abierta al público donde se reunieron expertos en inteligencia artificial, telemedicina, genética molecular, ingeniería biomédica y neurociencia. Se trataron los avances en el conocimiento del cerebro y su relación con las enfermedades neurodegenerativas; las propuestas de mejoramiento humano conocidas como transhumanismo y la tecnoética; las posibilidades que ofrecen los modernos análisis genéticos, y otros temas apasionantes.

Entre otros, se contó con la participación de Javier de Felipe, neurocientífico, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y actualmente co-director del “Human Brain Project” de la Comisión Europea.

Durante el evento se pusieron en común distintos enfoques y reflexiones sobre el futuro de las organizaciones que se dedican a la atención a las personas con discapacidad y, en general, a los colectivos con necesidades especiales de apoyo.

 

El programa del evento:

http://vivelibre.es/futurosingular/pdf/Programa-Evento-Futuro-Singular-2015.pdf

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¿Quién decide el nombre de un avión?

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Estás de suerte, un ejercito entero está dispuesto a ayudarte en la batalla de la conquista del mercado.

A Sun Tzu, el general chino autor de El Arte de la Guerra el tratado de estrategia militar y empresarial escrito en el siglo sexto antes de Cristo, esto le hubiera sonado a música celestial. Un ejército entero dispuesto a ayudarte con el único propósito de que ganes la batalla. Bienvenido sea.

Vueling lo descubrió y utilizó este comodín. Hasta ahora el nombre de los aviones lo decidía el director general, el presidente, el ingeniero de nombres o sabe Dios quién. El último de su flota lo decidieron sus clientes, a través de Facebook y por votación. En esta escaramuza contó con la ayuda de sus viajeros.

Tus consumidores están dispuestos a ayudarte, pero para ello piden algo difícil de lograr; que les escuches.

Las empresas gritan, interrumpen películas, cortan artículos pero no escuchan. Lanzan sus productos, fijan los precios, los pintan bonitos, los empaquetan para que supuestamente te gusten, pero no escuchan.

Escuchar requiere una preparación, una entrega, un entrenamiento y un gran esfuerzo de humildad. Dile tú al director financiero que a partir de ahora serán los clientes, por votación, quienes decidan el precio final de los productos. Dile al director de diseño de los coches que ha estudiado aerodinámica durante diez años en Nueva York y cinco más de ergonomía en los estudios de Pininfarina que a partir de ahora son los compradores los que van a tomar la última decisión de como lucirá ese nuevo automóvil al lanzarse al mercado.

¿Pero qué sabe ese tío de Cuenca de diseño y aerodinámica? pensará el príncipe destronado.

El director de poner nombre a los aviones en Vueling no debió tener tanto reparo en aceptarlo y la verdad es que a mí el nombre Air Force Juan, me parece original, distinto y divertido.

No es el hombre de Cuenca, es la masa, es el conjunto, es el colectivo. Los ingleses le llaman crowd, nosotros tenemos más palabras en español.

Por mucho que sepas, por mucho que hayas estudiado, por muchos años de experiencia que tengas, nadie sabe tanto como un puñado de clientes que al fin y al cabo van a decidir dónde gastan su dinero. Y si tú no eres el elegido, debes saber porqué o buscar otro trabajo.

Estamos en una época de cambios, y entre ellos, un superconsumidor digital, la figura del prosumidor (productor y consumidor), o el crowdsourcing y crowdfunding están creando la sociedad de coste marginal cero, y esto obliga a no quedarte impasible a observar o peor aún considerar que nada va afectar a tu empresa, a tu mercado o a tu negocio.

Veamos algunas industrias.

En turismo se han convertido en jugadores clave, AirBNB, Tripavisor, ElTenedor, Trivago, Hotels24, Booking o ClubKviar. En transporte, Uber, BlablaCar, el coche sin conductor de Google o los aviones con wifi abierto para los pasajeros de Norwegian. En seguros y finanzas, Kickstarter, IndieGoGo, Rastreator o Next Seguros los seguros que se pagan según lo que uses el coche. En publicidad y medios de comunicación, Twitter, Huffington Post, El Confidencial

Podríamos seguir viendo otros sectores, está afectando a todos. Esto no es lo más importante, lo importante es que hace cinco años todos estos jugadores prácticamente no existían.

Entre las consecuencias de que los clientes empiecen a decidir y participar activamente en las empresas podemos empezar a identificar algunas:

1.- Las que adopten mecanismos de escucha y tomen decisiones basadas en estos, se quedarán con el control de sus mercados. Vendan hamburguesas o chaquetas.

2.- Las que jueguen con sus clientes, para fomentar su participación, conseguirán unas mejoras en eficiencia que las harán muy rentables.

3.- Las mejoras en costes y la digitalización de procesos hará que los costes de producción en muchos sectores tiendan a cero. Energía autoproducida con células solares de inmensa potencia, baterías interminables, conexión de datos de altísima velocidad segura, abierta y gratuita. Impresoras en tres dimensiones capaces de fabricar berenjenas (como sé que no me vas a creer, te recomiendo que leas el artículo enlazado) o un chuletón de buey. Sin colesterol, sin pesticidas, sano y nutritivo.

4.- Las empresas que no se abran a sus clientes, no escuchen activamente, no les den el bastón de mando, desaparecerán.

5.- Aquellas que opten por estrategias de presión para fomentar las leyes de prohibición frente a nuevos modelos de negocio, se darán cuenta de que han perdido la guerra, el único ejército invencible es el de los clientes.

Deja de gritar y empieza a escuchar.

Qué se entiende hoy por “Diseño para Todos”

Diseño para todos

El concepto de Diseño para Todos tiene distintos orígenes. Por un lado se trata el Universal Design americano cuyo origen se atribuye a Ron Mace, si bien varios profesionales como Elaine Ostroff o Eduard Steinfeld, entre otros, desarrollaron conjuntamente sus principios. El Universal Design estaba inicialmente orientado a que las necesidades de las personas con discapacidad y de las personas mayores fueran tenidas en cuenta en la concepción de productos y servicios dirigidos al conjunto de la población.

Casi simultáneamente apareció el concepto de Inclusive Design en el Reino Unido, con objetivos muy parecidos aunque poniendo más énfasis en las personas mayores ya que uno de sus principales impulsores, Roger Coleman, lideraba el Design for Ageing Network (red de diseño para el envejecimiento).

En 1992 el diseñador Paul Hogan creó, con el apoyo de la Comisión Europea, el European Institute for Design and Disability, hoy Design for All Europe. En las jornadas paralelas a su asamblea general  celebrada en Barcelona en 1995 se tradujo al inglés su título Disseny per a Tothom (Diseño para Todas las Personas) como Design for All. Este Design for All nacía con un aspecto diferencial, más allá de diseñar[1] teniendo en cuenta las personas con discapacidad o las personas mayores, éste pretendía abordar el diseño de forma que tuviera en cuenta todos los aspectos de la diversidad humana (edad, dimensiones, aspectos culturales, capacidades, género, etc.).  Este enfoque lo siguen manteniendo tanto la Design for All Foundation como Design for All Europe si bien la Comisión Europea, en algunos de sus documentos, pone más énfasis en las personas con discapacidad y mayores.

Cuando hacia el año 2000 Japón empezó a interesarse por esta materia adoptaron el Universal Design como término aunque integraron también aspectos como la sostenibilidad y la diversidad en general. Como consecuencia de la primera conferencia en 2002 se creó la International Association for Universal  Design (IAUD). Una de las características distintivas de este movimiento en Japón es que, si bien en otras latitudes el Diseño para Todos nació a instancias de movimientos reivindicativos, de los profesionales o con el apoyo de la administración, el IAUD fue creado por la industria que entendió que era necesario dar un giro hacia un diseño más centrado en el usuario.

En 2012 varias organizaciones internacionales y nacionales acordaron firmar en Fukuoka una declaración que, más allá de las denominaciones define los objetivos comunes de Universal Design, Design for All, Inclusive Design y otras denominaciones afines.

Esta declaración que puede consultarse en societyforall.org define los objetivos actuales del Diseño para Todos.

En ella se definen los siguientes derechos:

Todas las personas deben poder acceder a cualquier entorno, producto y servicio en la mayor medida posible.

Es decir, todos los aspectos de la diversidad humana deben ser considerados en la provisión de bienes y servicios. Tanto las alergias como la orientación sexual, pasando por las dimensiones, el idioma o las capacidades intelectuales, entre otras, son aspectos que deben ser considerados en el proceso de diseño y de prestación de productos y servicios.

Como decía el Príncipe Tomohito, fundador del IAUD, nadie es 100% discapacitado y nadie está 100% sano, todos tenemos aspectos positivos y limitaciones en nuestro ser.

Si además tenemos en cuenta que nuestras características evolucionan a lo largo de nuestra vida nos damos cuenta que la mayoría de productos y servicios que tanto las empresas como el sector público ponen a nuestra disposición solo son adecuados para una pequeña minoría, mientras que los demás o bien tenemos dificultades en su uso o bien no podemos acceder a ellos.

 Las diferencias personales y colectivas deben ser respetadas.

Los derechos humanos no son un bien exclusivo de los hombres occidentales de mediana edad e ingresos suficientes. Todos y cada uno de nosotros, tanto individualmente como sintiéndonos parte de un colectivo ya sea cultural, étnico, religioso, de afectados o de defensores, tenemos derecho a ser como somos sin que nadie tenga derecho a hacernos cambiar nuestra esencia y nuestras creencias, siempre y cuando éstas no impliquen el menoscabo de las diferencias de otros.

Toda persona debe poder desarrollar su potencial personal y en la comunidad.

Nuestra vida es nuestro mayor valor y nuestro desarrollo personal implica un bien para la comunidad. Todos debemos estar agradecidos de que Stephen Hawking tuviera oportunidad de desarrollar su potencial pero, a su vez, todos debemos avergonzarnos de que a tantas mujeres se les esté vetado asumir puestos de responsabilidad.

En cualquier caso, cuando una persona recibe el apoyo necesario para desarrollarse acaba dando con alegría lo mejor de sí misma y eso nos beneficia a todos.

Los beneficios de respetar y promover estos derechos son claros.

Si todas las personas pueden acceder, el número de consumidores potenciales aumenta mientras que el número de personas insatisfechas o desatendidas disminuye.

Si las diferencias individuales y colectivas son respetadas, disminuyen el conflicto y la marginación a la vez que la pluralidad de la sociedad se enriquece.

Si todos desarrollamos nuestro potencial, tendremos una vida más plena y nuestras sociedades gozaran de un nivel mayor de desarrollo.

Para alcanzar estos beneficios es necesario poner el Design for All en práctica tanto en las administraciones como en las empresas y ya son muchas las que gozan de los resultados de su aplicación aunque sea a nivel parcial.

La clave principal para conseguirlo es incluir los requerimientos y expectativas  de todos los ciudadanos/clientes en los procesos de diseño y mejora de los productos y servicios.

Sin embargo, no siempre es posible que un único producto o servicio responda a las necesidades de todos sus usuarios potenciales. Por tanto es importante saber elegir en cada caso entre una de las siete estrategias posibles:

  • Un único producto para todos, como la puerta de unos grandes almacenes.
  • Una gama de productos con dimensiones o prestaciones distintas, como los teléfonos móviles.
  • Un producto regulable o personalizable, como una silla de oficina o un ordenador.
  • Un servicio o producto compatible con accesorios que algunos de los usuarios utilizan, como la megafonía compatible con los audífonos.
  • Un servicio complementado con elementos accesorios para personas con necesidades específicas, como los vídeos con subtítulos o los servicios de acompañamiento de los aeropuertos.
  • Un producto o servicio alternativo al convencional que ofrece prestaciones similares, como los servicios de transporte a la demanda para quien no puede utilizar el transporte público.
  • Un producto personalizado, como lo pueden ser un traje o el asesoramiento legal.

Decidir la estrategia correcta y desarrollarla correctamente dependerá de los conocimientos sobre Diseño para Todos del responsable del proyecto o de su acceso a expertos en la materia ya que, si bien es cierto que escuchar directamente a los usuarios potenciales aporta mucha información, también lo es que en no pocas ocasiones, las medidas que se han tomado para favorecer a un colectivo determinado han perjudicado a otro. Un ejemplo de ello sería el pavimento podotáctil para invidentes que se utiliza en Japón, que es incómodo tanto para mujeres que usan tacones como para usuarios de maletas con ruedas.

En cualquier caso, después de analizar las estrategias y logros de muchas empresas y administraciones, hemos llegado a definir un método que permite abordar secuencialmente el proceso de Diseño pata Todos. El método propone siete fases que en inglés coinciden con las letras que componen la palabra HUMBLES[2]:


  • Highlight Design for All Opportunities (Descubrir las oportunidades y definir los objetivos).
  • User Identification (Identificación de los usuarios).
  • Monitor Interaction (Monitorizar la interacción).
  • Breakthrough Options (Seleccionar las opciones de mejora).
  • Lay Out Solutions (Diseñar las soluciones).
  • Efficient communication (Comunicar de manera eficiente).
  • Success Evaluation (Evaluar los resultados).

La aplicación de este método ha permitido logros significativos en el ámbito de la innovación centrada en el usuario haciendo compatibles la satisfacción de los usuarios y la responsabilidad social con la mejora de los resultados económicos.

Así pues, el Diseño para Todos es actualmente una herramienta muy útil para contribuir a la satisfacción de clientes y ciudadanos considerando el respeto a la diversidad como elemento clave de la innovación responsable.

 

 


Nota 1: Debe tenerse en cuenta que la palabra “diseño” en español proviene de la palabra italiana disegnare que significa dibujar, mientras que design proviene directamente de la palabra latina designare  que significa determinar las características de algo. Así pues debemos entender el término “Diseño para Todos” como no únicamente circunscrito al ámbito de dar forma a nuevos productos si no de concebir o adecuar tanto los entornos como los productos y servicios para que den respuesta a las necesidades y expectativas de todos y cada uno de nosotros. [ Volver ]

 


Nota 2: Universal Design: the HUMBLES method for user-centred business. (2012).ARAGALL, F. MONTANA, J. Gower Publishing Limited. [ Volver ]

 


ViveLibre y las propiedades emergentes

ViveLibre representa mucho más que el nombre con que ATAM denominará a partir de ahora a su plataforma de servicios para la autonomía personal. ViveLibre expresa la simbiosis entre la tecnología digital más avanzada y la experiencia de más de 40 años atendiendo a personas con necesidades especiales.

Podemos afirmar que ViveLibre cuenta con la tecnología más avanzada que puede encontrase hoy en día en este tipo de servicios. Estamos ante un sofisticado sistema que nos permite personalizar el servicio como ningún otro y alcanzar una gran precisión a través de su amplio sistema de alertas y funcionalidades. Sin embargo, esa no es la importancia última de ViveLibre.

Cuando los usuarios de ViveLibre nos cuentan su experiencia nos trasladan un mensaje mucho más profundo que lo que inicialmente uno pudiera esperar de un sencillo servicio que opera sobre el Smartphone. Vivimos una verdadera profusión de aplicaciones móviles y nuevos modelos de negocio cada vez más ocurrentes. Pero, de alguna manera, el nuevo mundo digital se comporta en ocasiones como un escenario muy efímero. Todo cambia y se transforma constantemente.

movilmano

Quienes tenemos a nuestro cargo a personas que requieren un cuidado especial necesitamos algo más que une mera solución tecnológica. Necesitamos modelos de instituciones en las que poder confiar: por su profesionalidad, sus valores y su consistencia. Para poder confiar en una Organización necesitamos creer que estará allí mañana, cuando la necesitemos. Cuidar de la salud, la seguridad y la autonomía personal de nuestros seres queridos requiere estabilidad en el tiempo y, en un mundo tan mudable como el actual, este es un valor escaso.

Vivimos en un mundo incrementalmente complejo. Las instituciones tradicionales del mundo sociosanitario fueron diseñadas mayoritariamente en un mundo estable, casi inmutable, mucho más sencillo, dominado por procesos lineales y simples. Necesitamos dotarnos de nuevos modelos institucionales; organizaciones propias del mundo digital, que habrán de ser diseñadas para afrontar una realidad compleja. Dar solución a necesidades complejas exige a su vez crear sistemas más complejos. Resulta paradójico, pero solamente los sistemas complejos pueden ofrecernos soluciones sencillas.


Recientemente tuve ocasión de asistir a una conferencia de D. Higinio Marín, gran profesor de filosofía. De él aprendí que la palabra “complejo” viene del latín “complexus” y significa “hecho de una sola pieza”, esto es, sin costuras. Así habrán de estar diseñados los sistemas operativos para la provisión de servicios de atención a personas con necesidades de apoyo: de una sola pieza. En términos de management, esto significa la integración de la cadena de valor.

ATAM ha venido trabajando durante más de diez años en un proceso de reingeniería por el que ha integrado todos los elementos y competencias organizacionales que le permiten ofrecer un servicio de una sola pieza: sin costuras. De este modo, ViveLibre controla desde el contacto directo con el usuario hasta el desarrollo de las soluciones tecnológicas, pasando por un equipo clínico experto en discapacidad y dependencia, una red profesional de apoyo psicosocial a familias y un contact center con más de 400 teleoperadores.

alarmas VivelibreCuando un sistema operativo se encuentra totalmente integrado bajo una dirección única ofrece un resultado mucho mayor que la mera suma de sus partes. Esta es la otra gran característica de los
sistemas complejos: están dotados de propiedades emergentes. Esto significa que el conjunto del sistema cuenta con propiedades que son diferentes a las de las partes que lo componen. De la interacción dinámica entre las partes surgen propiedades nuevas. Solamente las propiedades emergentes de ViveLibre explican la experiencia de utilizar un servicio aparentemente tan sencillo.

Las propiedades emergentes son mucho más que una mera analogía con el mundo de la biología. Friedmund Malik, el célebre consultor austríaco, las considera un elemento fundamental para la competitividad de cualquier empresa. Malik las relaciona con lo que denomina Source of Value y tienen que ver con ese conjunto de principios y valores en los que la organización cree firmemente; esas creencias que sirven de base para una cultura compartida y dotan a la entidad de una fuerza especial para hacer aquello en lo que creen. En este caso, hablamos del compromiso que resulta tras 40 años atendiendo a personas con necesidades de apoyo y sus familias.

Nuestro enfoque sobre la autonomía personal

Colaboración

Hoy, que todo lo buscamos en INTERNET, vemos que la primera frase con la que Wikipedia define Autonomía personal es la que sigue: “La manera de pensar por sí mismo, su decisión”. Más formalmente podemos decir que Autonomía es un vocablo que proviene del Griego (Auto + nomos) y, contextualizado correctamente, significa la facultad humana para gobernar las propias acciones y dirigir la vida de uno mismo con libertad. Como decíamos en el artículo anterior, esto es relativo, cada persona define qué es para ella libertad y, por tanto, qué es para ella su propia autonomía personal.

Hoy en día no se entiende el funcionamiento de la persona sin algo tan inherente al ser humano como el derecho a decidir acerca de cómo vivir y “por tanto” el derecho a utilizar y disfrutar de aquello que la sociedad pone a su alcance. Y esto aplica a cualquier persona, con independencia de sus capacidades.

En este sentido, ante cualquier pérdida de autonomía, seguimos queriendo decidir qué apoyos o ayudas queremos utilizar y cómo utilizarlas. Y ante una falta de autonomía para poder decidir, nos asiste el derecho a que nos ayuden o apoyen conforme a los valores y preferencias mostrados a lo largo de nuestra vida.

Por estas razones el diseño de un servicio para promover la autonomía personal debe concebir desde su inicio este enfoque.

Cada vez se hacen más necesarias las soluciones individualizadas y creadas expresamente atendiendo a las capacidades y necesidades de cada persona; soluciones que nos permitan desarrollar nuestro proyecto de vida donde queramos, con quien queramos y de la manera elegida, por tanto, los apoyos que presta un servicio que pretende promover la autonomía deben estar perfectamente integrados y coordinados con este proyecto de vida y el plan para llevarlo a cabo.

Para lograrlo, el primer paso es siempre “escuchar” a la persona para comprender sus necesidades. Se necesita conocer quién es, cómo es su funcionamiento, cómo es el entorno en el que desarrolla su vida, cuáles son sus apoyos naturales, qué ayuda le brindan estos apoyos y de qué manera, cuáles son sus deseos, prioridades y valores. Con todo esto se podrá empezar a componer “la solución” para promover SU autonomía personal.

La metodología de ViveLibre abriga esta concepción: desde una visión integral de la persona y contando con el papel activo de ésta, se define la solución personalizada que la empodera considerablemente, permitiéndole impulsar en mayor medida su autonomía.

De esta forma en ViveLibre utilizamos las funcionalidades y apoyos, hoy disponibles en nuestro sistema, para construir la solución de promoción de la autonomía personal de CADA persona en CADA situación y momento de SU vida.

El significado del tiempo

Camara de fuelle

Quienes hayan vivido la experiencia de emprender conocen la importancia del tiempo. La experiencia de poner en marcha cualquier nueva iniciativa pasa por superar diferentes hitos en la historia de la Organización. Comenzamos por la etapa que el profesor Pedro Nueno (IESE Bussines School) llamaba prenatal y continuamos por un periodo de mera subsistencia. Luego vendrán momentos de consolidación, expansión o desarrollo. Aprehender, esto es, interiorizar el significado del tiempo, se torna así en algo esencial para el emprendedor. Sin embargo, no he conocido a nadie capaz de definir el significado de esta palabra.

Todos estamos de acuerdo en que el tiempo es una magnitud de medida, pero naufragamos cuando intentamos identificar qué es aquello que el tiempo mide. Todos los intentos por hacerlo acaban en una referencia circular. Brian Greene (El Universo Elegante, 1999) propone una solución pragmática y define el tiempo como aquello que miden los relojes, esto es, “ciclos de movimiento perfectamente regulares”. Ya tenemos una primera asociación de ideas. A fin de cuentas, Einsten nos enseñó que el movimiento afecta al tiempo. Y el movimiento tiene igualmente un efecto muy importante sobre el espacio. Ya Aristóteles hizo del tiempo la medida del cambio.

Partimos culturalmente, por tanto, de una descripción mecánica que asocia el tiempo al desplazamiento en el espacio. El tiempo se convierte así en una medida del cambio en mi posición. Esta visión de la realidad nos transporta al mundo de la dinámica newtoniana; una física de trayectorias y procesos reversibles. Si ejercemos una fuerza adecuada sobre un cuerpo, actuando en el punto apropiado y en el sentido correcto podremos modificar su trayectoria. Modificando su trayectoria en sentido inverso alteraremos el transcurso del tiempo y sus efectos. Esta idea se encuentra fuertemente arraigada en el cuerpo de creencias que anida en nuestro subconsciente. Nos aferramos a un mundo estático, en permanente equilibrio, donde cualquier variación pueda ser corregida para volver a su ser. Aspiramos a que los procesos de la vida sean de carácter homeostático: cambiar para que todo siga igual.

De la misma manera que el hombre ilustrado aspira a dividir, descomponer, clasificar y categorizar la realidad, pretende atrapar una situación como si estuviera parada en el tiempo. Pero desde la época de la Ilustración hemos avanzado mucho en el conocimiento de la realidad. El pasado no existe más allá de nuestra memoria y no es más que un mapa mental representado por información registrada en lo más recóndito de nuestro cerebro. El pasado no volverá y el futuro no ha llegado. Podríamos pensar que únicamente existe el presente. Sin embargo, los neurofisiólogos nos muestran que desde la percepción por nuestros sentidos de los hechos que nos afectan hasta la toma de conciencia por nuestros mecanismos neuronales pasa un tiempo. En este sentido, nunca llegamos a conocer la realidad en un momento dado.

El tiempo no puede entenderse como un elemento estático de realidades inmutables sino como un proceso dinámico, como un continuum que no puede trincharse como si fuera un chorizo. La clasificación del tiempo en tres estados claramente diferenciados resulta útil para alcanzar cierta comprensión de las cosas, facilita la transmisión de información y aporta cierto componente práctico para la vida. Pero el tiempo solamente puede entenderse como un proceso dinámico que, como tal, forma parte de un curso continuo de cambio y transformación. No hay tiempo sin movimiento y no hay tiempo sin cambio. El periodista Pedro G. Cuartango lo explicaba de esta manera en uno de sus artículos:

“La cámara es un instrumento antinatural porque detiene el avance del tiempo y fija un instante para la eternidad. En la vida no podemos parar los momentos ni existe una moviola para contemplar nuestras reacciones. Por eso también la fotografía es un engaño, una falsificación que opera gracias a la complicidad de la imaginación”.

Durante el Siglo XX la ciencia de la dinámica dio paso a la ciencia de la termodinámica. Una ciencia de trayectorias y procesos reversibles fue remplazada por una visión científica del mundo basada en procesos irreversibles. La irreversibilidad es una característica común a todo el Universo. Tal y como nos enseñara YliaPrigogine (La nueva alianza: metamorfosis de la ciencia. 1979) los procesos reversibles representan una minoría dentro de los procesos de la naturaleza; significan una excepción. Asistimos a una realidad dominada por situaciones estocásticas, espontáneas e inciertas. La gran mayoría de cuanto acontece en la naturaleza tiene un carácter irreversible y comporta una metamorfosis sin vuelta atrás.

Esto nos conduce a una nueva concepción del tiempo que ya no se entiende como una medida del cambio en la posición o en el espacio, sino una transformación sin retorno. La entropía se convierte así en una unidad de medida del tiempo.

Nos encontramos viviendo un tremendo ejemplo de lo que Schumpeter denominó destrucción creativa. Sin embargo, a nuestro alrededor, mucha gente se aferra al pasado. Todavía muchos esperan que todo vuelva a ser como antes. La gente espera que alguien haga volver todo a la situación anterior. No han comprendido que el pasado ya no existe. La nostalgia es un ejercicio impertinente por inútil.

Nosotros mismos necesitaremos mudarnos mentalmente. Tendremos que desarrollar una sociedad que responda a nuevos patrones. Nuevos mecanismos de cooperación humana. El primer paso es transformarnos internamente. El segundo es modificar nuestro entorno. El futuro será de los que olviden el pasado. Como dijera el poeta: “a dónde hubieras sido feliz no habrás de volver”.