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E-Salud: comentarios sobre un nuevo paradigma

E-health

En el ámbito de la salud son varios los desafíos con los que se enfrentan la mayoría de los países desarrollados:

  • Reducción del costo sanitario mientras se mantiene un alto nivel de cuidado.
  • Favorecer el acceso a la sanidad a tantas personas como sea posible, tendiendo a toda la población.
  • Proporcionar fácil acceso a la información necesaria sobre paciente por parte del personal sanitario en cualquier lugar y en cualquier momento.
  • Desplazar el foco de los gastos sanitarios desde “tratamiento a prevención” a través de programas de cuidados de la salud/vida saludable.
  • Controlar la duración de las estancias en hospitales y “descentralizar” los cuidados sanitarios.
  • Dirigirse a la población mayor y preocuparse de los pacientes crónicos.

Por otra parte, en la nueva economía basada en conocimiento, las industrias de fabricación y servicios sanitarios deben conciliar la transición de un modelo sanitario centralizado, paciente como perceptor de un cuidado pasivo, a un modelo distribuido, ciudadano consumidor activo del cuidado de la salud. Esto implica que el sector de la salud tiene que evolucionar al dominio digital.

Como respuesta a estos desafíos aparece el paradigma de e-Salud (e-Health) que implica que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se integren en el proceso del cuidado de la salud.

El paradigma de e-Salud se centra explícitamente en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías que permitan que el paciente tenga un papel más activo en el control y tratamiento de su salud/enfermedad, desplazando el concepto de atención sanitaria hacia el de cuidado de la salud y transfiriendo los cuidados desde instituciones estructuradas al hogar. Así, permite pasar del concepto de paciente al de ciudadano, promoviendo un cuidado continuo de la salud que permita aplicar un modelo de medicina preventiva y proactiva frente a medicina reactiva.

Las tecnologías a desarrollar, necesarias para los sistemas de e-Salud, cambiarán rápidamente el cuidado de la salud y la práctica de la medicina, mejorando la calidad y seguridad del paciente así como la efectividad de los cuidados.

 

Esquema de la arquitectura tecnológica de un sistema de e-Salud

Figura 1: Esquema de la arquitectura tecnológica de un sistema de e-Salud.

 

En el dominio de la salud la tecnología involucra a usuarios y depositarios que tienen diferentes papeles y necesidades. La tecnología deberá satisfacer a todos los implicados para tener éxito y ser competitiva en el mercado del cuidado de la salud.

Como hemos comentado, para emplear de forma efectiva los beneficios de los avances tecnológicos, debería ser posible crear sistemas de e-Salud que proporcionaran cuidado razonable de la salud a cualquiera en cualquier lugar y en cualquier momento, mejorando la calidad de vida de todos, en un continuo de vida, desde el nacimiento hasta la vejez. El problema, sin embargo, está en el desarrollo y realización de estos sistemas (véase la Figura 1). Esto implica un conjunto de retos tecnológicos, entre otros, los relacionados con garantizar seguridad, privacidad y confidencialidad de la información del usuario.

En el diseño de sistemas de e-Salud es crítico balancear la facilidad de acceso a la información del ciudadano con las complicaciones legales y éticas de una divulgación inapropiada de tal información.

Alcanzar el paradigma de e-Salud requiere una visión global del dominio socio-sanitario, y la adaptación de las estructuras de las organizaciones para acomodar e integrar los sistemas TIC.

El amplio acceso a la educación, así como a las TIC, está produciendo sociedades tecnológicamente empoderadas, hecho que pone de manifiesto el protagonismo creciente de estas tecnologías en el ámbito de la salud.

Alrededor del paradigma de e-Salud convergen otras disciplinas que trascienden del ámbito exclusivamente sanitario para abarcar una atención integral de la ciudadanía que incluya los aspectos sociales y otros servicios generales. Así, el concepto de “ciudad inteligente” (Smart City) hace referencia al proceso de mejorar la vida en las ciudades con la incorporación de las TIC a las infraestructuras de la ciudad. No puede concebirse el desarrollo de un proyecto de Smart City sin atender a una cuidadosa planificación que debe ir desde las políticas energéticas, de aguas, transporte y comunicaciones y de seguridad, hasta la salud pública de los ciudadanos y el cuidado integral de la ciudadanía en su hogar. De esta forma, el paradigma de e-Salud se convierte en parte esencial de una ciudad verdaderamente inteligente a través del concepto de “hogar inteligente” (Smart Home).

 

Nota al pie de página

Nube tecnología
El hombre supera infinitamente al hombre.
–Blaise Pascal

En el oscarizado guion de la película HerJoaquin Phoenix se enamora de la voz que Scarlett Johansson pone a su sistema operativo. Libros y expertos entusiastas de los diversos campos tecno-científicos, afirman que no estamos lejos de que ocurra algo así, que el desarrollo de la inteligencia artificial generará dispositivos que puedan, entre otras cosas, enamorar y enamorarse.woman-506322_960_720

Aunque parezca un chiste óntico, lo cierto es que estos avances han provocado en Corea del Sur, una sociedad más habituada que la occidental a la convivencia con la inteligencia artificial, encendidos debates en favor de la inclusión de determinados robots en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Para la revolución biomédica es en cambio la propia naturaleza del hombre la que está convirtiéndose en objeto de transformación tecnológica.

El hombre ha asumido así una responsabilidad moral de tal calibre que no sé si ha tomado el mismo grado de conciencia respecto de tan severo asunto. El poder transformador del ser humano es hoy muy superior al de cualquier otra época. Este poder tecnológico no puede caminar sin el acompañamiento de una nueva consciencia planetaria fundada en la responsabilidad.

El desarrollo de la biomedicina va camino de proporcionar la capacidad de modificar los componentes genéticos y bioquímicos del cuerpo humano en su raíz. Pronto se podrían modular actitudes y actividades humanas o manipular cuerpos y cerebros de hombres y mujeres. Y es que tomar conciencia de esto es crítico para llegar a comprender todo lo que podemos ganar y perder.dna-1020670_960_720

A este respecto, albergo la discreta sospecha de que pudiéramos estar condenándonos a un siniestro determinismo. Aunque hay quien piensa que con ello se podría curar o reconstruir al hombre, también hay preguntas dilemáticas que plantear: ¿hemos llegado a la cima de la evolución de nuestra estructura biológica y de nuestros comportamientos? ¿Es posible que dejemos de ser sujetos pasivos de nuestra milenaria evolución psico-somática para convertirnos en proactivos constructores de ella?

Todo cuanto contribuya a mejorar la vida de las personas y a paliar sus enfermedades, representa una exigencia moral insoslayable. Esto constituye la fuente de mi vocación a la que me dedico profesionalmente. Ahora bien, modificar las entrañas de la biología humana, se me antoja una hipótesis que, coincidiendo con la opinión de Francis Fukuyama, bien pudiera suponer la más loca y peligrosa idea del siglo que corre.

El pasado siglo XX produjo un progreso científico espectacular, tanto en el campo de la física como en el de la biología. En el año 2000, se anunció la secuencia completa del genoma humano, una monumental enciclopedia que atesora la incalculable riqueza de guardar las instrucciones de funcionamiento de nuestro organismo. Todo descubrimiento hecho según el método científico es una indiscutible fuente de bien para la humanidad, al margen de sus posibles aplicaciones.

El hecho de que el ser humano pueda comprender el Logos (la Razón) que rige los fenómenos de la naturaleza, confiere sentido a la idea de que ha sido creado en el interior de la matriz de esa Racionalidad infinita, lo que permite apreciar una cierta relación de simetría entre el orden del mundo y el orden de la lógica humana. Y aunque el ser humano no lo comprenda todo, ha adquirido la capacidad de explorar la naturaleza, de captar muchas de sus regularidades y extraer gran parte de su néctar.

Y como bien para la humanidad, este progreso científico ha de regirse, en todos los casos, entre las coordenadas de los principios éticos. Aunque haya quien expresa su opinión en favor de una ciencia sin vínculos éticos o legales o sin más límite que el derivado de su propio progreso, cuando se reconoce que está en juego la dignidad del ser humano, dicha opción se torna inaceptable.

En este debate es esencial articular coherentemente el principio de respeto a la dignidad humana con el de la legítima libertad de investigación. Toda alianza entre ciencia y conciencia pasa necesariamente por el reconocimiento de este principio fundamental sobre el que, por cierto, se fundan nuestras sociedades democráticas. No todo lo que es técnicamente posible es moralmente lícito. La ciencia no está desvinculada de nuestras vidas y por ello tampoco puede desvincularse de una estricta observancia de la conciencia ética.

La medicina moderna comienza a aceptar la unidad intrínseca del ser humano, una compleja red integrada en la que se mezclan subjetividad y corporeidad. Durante la modernidad, las ciencias de la vida se han aproximado al cuerpo humano desde fuera, pero mujer y hombre poseen una dimensión interior irreductible, su conciencia, que no ha sido posible explicar como resultado emergente de la evolución de la materia cerebral. La conciencia pertenece a otro orden y Pascal, como se presiente en la sencilla frase del inicio, fue siempre lúcido y muy adelantado a su tiempo…


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