Altruismo digital

Personas paseando

Hace unos días le comentaba a un amigo que una de las experiencias más gratificantes que me ha aportado mi afición a correr fue la de guiar a un atleta con discapacidad visual durante una carrera popular. Recorrimos los 21.097 metros agarrando una pequeña cuerda que nos mantenía unidos a una distancia suficientemente cómoda para llevar el ritmo. Aunque se trataba de una prueba de asfalto, relativamente plana, tuve que permanecer muy atento para indicarle curvas y obstáculos. Me sorprendió su destreza para no tropezar con otros corredores, baches o desniveles, especialmente en los primeros kilómetros, que es cuando hay menos espacio para correr. Cruzar la meta juntos resultó ser tan emocionante como completar mi primera maratón.

¿Por qué nos llena ayudar a los demás? ¿Cuáles son los mecanismos que sustentan nuestra conducta altruista? O simplemente: ¿por qué cooperamos en ocasiones en las que no existe un evidente beneficio personal?

Se ha estudiado mucho sobre la cooperación y el altruismo. Diferentes filósofos, psicólogos, sociólogos y científicos como JohnStuart Mill, Noam Chomsky o Richard Dawkins han escrito acerca del significado de estos conceptos. Estos temas suscitan tanto interés porque son la base de nuestra organización social. El altruismo tiene que ver con pagar un costo personal para ayudar a otros, es decir, con lo que popularmente se conoce como “hacer el bien”. En la cooperación, sin embargo, existe un fin compartido en el que el beneficio es mutuo. Es muy complicado establecer la frontera entre ambos conceptos porque, como me sucedió en aquella carrera, apoyar a alguien sin esperar nada a cambio también proporciona beneficios indirectos o inesperados al que apoya. Esto ha permitido nuestra evolución como sociedad a todos los niveles, porque las relaciones de pareja, las parentales, las relaciones laborales y muchos modelos económicos están basados en la cooperación y el altruismo.

Café senior

Si hay un tema que ha fascinado a psicólogos, genetistas y antropólogos durante siglos ha sido determinar qué parte del comportamiento humano está determinado por nuestra biología o por la influencia del ambiente. Desde hace unos años, investigadores como Michael Tomasello, tratan de averiguar si estamos “programados” para cooperar o si es nuestra educación, cultura y sociedad la que nos hace altruistas.

Según numerosos estudios el altruismo aparece en el ser humano entre los 14 y los 18 meses, al igual que en nuestros primos los chimpancés. Diversas situaciones experimentales han permitido concluir que, entre otras tendencias innatas, nacemos con un impulso natural a ayudar a los demás. Más adelante estas tendencias son moldeadas por el entorno y nuestras relaciones sociales. Estos hallazgos son importantísimos a nivel educativo, pues ya no se trataría de inculcar estos valores en los niños, sino de crear entornos propicios para que se desarrollen.

Cada vez conocemos mejor los mecanismos de “recompensa” que se activan a nivel neurológico al actuar de forma altruista. Sin embargo, como sucede con tantas otras cuestiones relacionadas con nuestra conducta, es muy difícil establecer una teoría única que explique completamente porqué apoyamos a los demás y qué situaciones motivan el desarrollo de estos comportamientos. Como casi todo, se trata de una cuestión multifactorial, que tiene que ver con esa predisposición natural junto a factores evolutivos, cognitivos, emocionales, motivacionales, culturales y sociales que interaccionan de forma única en cada individuo. De esta forma, hay personas que en ciertas situaciones estarían dispuestas incluso a poner en riesgo su propia vida para ayudar a otros sin “a priori” esperar algo a cambio; mientras que otros, ante la misma situación, no moverían un solo dedo. Hay experimentos muy curiosos en este aspecto como los de John Darley y Daniel Batson. A finales de los 70 simularon escenas de auxilio a desconocidos introduciendo variables situacionales relacionadas con la atención, las prisas, hasta la religión, que demuestran lo complejo y singular que resulta el altruismo.

Se discute mucho sobre si nos dirigimos hacia un mundo más o menos solidario; si los valores en los que se basa nuestra sociedad nos “empujan” a ser más o menos egoístas. La mayoría de las personas opinan que vivir en grandes urbes, en las que todo resulta impersonal, donde prima la rapidez, la inmediatez y los valores económicos, está llevándonos a una sociedad donde no tiene cabida el altruismo. Sin embargo, solo hay que observar que, al contrario de lo que puede parecer, cada día hay más recursos, entidades, organizaciones y personas dedicadas a trabajar por los demás. Sería difícil vaticinar, hace apenas un siglo, que existirían políticas sociales globales que pretenden contribuir a la construcción de un mundo más justo. Vivimos en un mundo digital hiperconectado que nos permite cooperar con los que viven al otro lado del mundo, pero también con los que tenemos cerca. En los últimos cinco años han crecido de forma exponencial las iniciativas de economía colaborativa. En este contexto, ATAM ha creado la Comunidad Veracia, un proyecto en el que colaboro activamente y que aspira a promover el apoyo mutuo entre personas cercanas. Si lo pensamos, se trata de facilitar mediante una herramienta tecnológica la tradicional ayuda vecinal. Esta comunidad virtual contribuye a que las personas más vulnerables puedan encontrar apoyo local sin intermediarios, ni contraprestaciones, de manera puntual y rápida; y que los que están dispuestos a ofrecer apoyo puedan hacerlo sin necesidad de implicarse a largo plazo en proyectos de voluntariado. Esto nos ayuda a comprender que las tecnologías digitales, las redes sociales o la comunicación electrónica no tienen por qué alejarnos de los que tenemos más cerca; al contrario, pueden acercarnos y hacernos más sensibles a las necesidades de los demás.

1 comentario
  1. Josep M.
    Josep M. Dice:

    Hola Ramón, muy interesante y genial la comunidad Veracia. ¿Cuales són las hormonas que más se activan con las relaciones sociales/ altruismo? ¿Oxitocina? ¿Dopamina? ¿Vasopresina? ¿..?




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