Una vida independiente en una sociedad inclusiva

Positivo

Todas las personas, todos los seres humanos, aspiramos a que se respete nuestra libertad para elegir dónde y con quien queremos vivir; con opciones iguales a los demás, sin que se nos discrimine por cualquier condición o rasgo, sin que una diversidad funcional suponga tener que aceptar un sistema de vida especifico, como puede ser la vida en una residencia o en un entorno estrictamente regulado.

Todas las personas deseamos vivir una vida independiente en una sociedad inclusiva.

Esto es lo que reconoce la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad cuando en su artículo 19 promulga el “derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad”.

urlPero lo cierto es que somos seres sociales, queremos vivir nuestra libertad en sociedad. Una sociedad que nos reconozca como a un igual, que valore y respete nuestra individualidad, única y valiosa, que nos aporte un amplio abanico de oportunidades de relación, aprendizaje y progreso humano.

Independientes, sí, claro, y a la vez interdependientes. Porque, aunque parezca una paradoja, para crecer en independencia, en libertad, necesitamos de las otras personas. Necesitamos una familia cálida y acogedora en nuestra más tierna infancia. Necesitamos un entorno rico y diverso en posibilidades de aprendizaje, de experimentación y de cooperación. Necesitamos una sociedad con una alta calidad ética, con profundo acervo humanista, en los que el valor de ser persona prevalezca por encima de cualquier otro. Así nos lo recordaría el poeta –Antonio Machado – cuando mentaba el viejo proverbio castellano: “nadie es más que nadie”. Y si no que se lo pregunten al naufrago Robinson Crusoe en su aciaga soledad isleña; una soledad depauperada hasta que la fortuna le trajo la compañía de Viernes, sabio y experto superviviente en ese entorno agreste. Necesitamos al otro, diverso y singular, como un igual con el que podamos aprender y crecer.

Podemos preguntarnos entonces que entendemos por Vida Independiente e iniciar una larga búsqueda de conceptos, definiciones y debates, pero quizás la más simple sea la de poder vivir como las demás personas, sin sufrir limitaciones y discriminaciones por causa de nuestra diversidad funcional, discapacidad o enfermedad crónica. Dándole un poco más de vuelo a esta definición viajaríamos hasta Suecia para escuchar la clara exposición de Adolf Ratzka –director de la Independent Living Institute-:

“La Vida Independiente significa que demandamos las mismas alternativas y control sobre nuestras vidas diarias que nuestros hermanos y hermanas, vecinos y amigos sin discapacidad dan por hecho. Deseamos crecer con nuestras familias, ir a la escuela del barrio, usar el mismo autobús que nuestros vecinos, trabajar en puestos relacionados con nuestra educación y habilidades, pensar y expresarnos por nosotros mismos”.

Todo un manifiesto en pocas palabras. Toda una declaración de principios de una persona que los vive y práctica cada día.

Si hacemos el viaje de vuelta, también podemos encontrar aquí una imgresamplia gama de esperanzadoras iniciativas por una vida independiente en una sociedad inclusiva. De todas ellas he seleccionado, por su calidad y proximidad, la que lidera FEKOOR –Coordinadora de personas con discapacidad física y/u orgánica de Bizkaia-. Para ellos una Vida Independiente se fundamenta en tres grandes pilares: el empoderamiento de la persona, la transformación del entorno y un adecuado sistema de apoyos. Así lo expresan:

“Que cada persona se autodetermine y pueda elegir libremente cómo vive y lo que hace, ejerciendo todos sus derechos en igualdad de oportunidades y participando activamente en la comunidad de una forma responsable y comprometida con la transformación social hacia la consecución de condiciones para la vida independiente.

Para ello debemos contar en el entorno con condiciones de accesibilidad universal, de diseño para todas las personas, de participación y de igualdad de oportunidades para posibilitarlo.

Y contando con una oferta amplia, diversa, adecuada y suficiente del sistema de apoyos que lo posibilite.”

Una iniciativa que actualmente ya cuenta con una amplia diversidad de actuaciones, de servicios y de campañas que combinan el apoyo personalizado, con el uso de las tecnologías más avanzada y una constante llamada a la participación y a la implicación en la imprescindible transformación social que requiere este gran reto. Prueba de ello, entre otros, son Etxegoki, una residencia que ahora es una comunidad de vecinos y que ha recibido importantes reconocimientos internacionales, o bien la campaña #hazteMOVI que combina el apoyo a la vida independiente con la participación social.

Quizás, en este mismo momento de la lectura, miremos a nuestro alrededor y pensemos que el desafío es excesivo, que aspirar a una vida independiente en una sociedad inclusiva es un sueño imposible de alcanzar. Lo cierto es que no se trata de una empresa fácil, pero contamos con importantes aliados para atrevernos con ella.

Un aliado imprescindible es nuestra propia voluntad de conocer y aprender, de incorporar nuevas habilidades y nuevas capacidades en la gestión de nuestra vida cotidiana. Nunca habíamos tenido al alcance una tal diversidad de conocimientos y de apoyos para diseñar nuestro propio proyecto vital y hacerlo realidad.

Otra aliada, que nos brinda oportunidades insospechadas y crecientes, es la tecnología. Sobre todo aquella vertiente de la tecnología que se orienta a empoderar las capacidades de los seres humanos y a mejorar su calidad de vida.

Y ultima, pero no menos importante, otra gran oportunidad es la posibilidad de asociarnos, de compartir con otras personas nuestras inquietudes, nuestras necesidades y nuestros proyectos. Al fin esta puede ser la más valiosa alianza, la vía certera que nos permita alcanzar esa profunda transformación, esa evolución social que solo podrá florecer si llenamos nuestras vidas con pequeños, valiosos y constantes actos cotidianos. Como nos recordaría el gran humanista francés –Michel de Montaigne -: “Si la acción no posee algún esplendor de libertad, no resplandecerá con gracia y honor.”

Que sean muchas pues las acciones esplendidas en este arduo y bello camino por la libertad.

6 comentarios
  1. Àngels Guiteras Mestres
    Àngels Guiteras Mestres Dice:

    Interesante articulo Victor. Comparto la importancia de las tecnologías al servicio de las personas y en el marco de una sociedad inclusiva. Son y serán una herramienta imprescindible. aunque será clave el como se implementan para que no generen desigualdad y exclusión.

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  2. Elizabeth Ransanz Reyes
    Elizabeth Ransanz Reyes Dice:

    Una sociedad inclusiva es una sociedad que reconoce y acepta sus diferencias; una sociedad inclusiva no incluye a los que son diferentes, nos incluye a todos y a todas con nuestras diferencias.
    Si hay algo que nos hace iguales es el amor y el respeto.
    Gracias, Víctor, por tus reflexiones.

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  3. Ana
    Ana Dice:

    Algo tan sencillo y tan difícil a la vez. Todos queremos que nos dejen vivir a nuestra propia manera, con la gente que queremos, respetando a los demás. Y que difícil es esto para las personas etiquetadas.
    Gracias por tus reflexiones.

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  4. Antonio C.
    Antonio C. Dice:

    Vivir en libertad, capacidad de tomar decisiones en la diversidad son una utopía que yo quiero también!
    Muchas gracias, por recrearme con este post tan bueno! Saludos cordiales!

    Responder

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