Un mundo feliz

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Ese es el título de la novela escrita por Aldous Huxley en 1931. Se trata de una distopía que ha pasado a ocupar, por méritos propios, un lugar entre los clásicos de la literatura mundial.

Un mundo feliz desarrolla su acción durante el Siglo XXVI. Los seres humanos son producidos en laboratorios que los configuran genéticamente para pertenecer a una determinada casta. Carecen de padre o de madre y el concepto de familia es fuertemente rechazado. Todos pertenecen al organismo social. Desde su más tierna infancia son sometidos a técnicas psicológicas fuertemente conductistas para condicionar su comportamiento. Esas prácticas no solamente condicionarán su conducta sino que lo harán, incluso, con sus propias creencias. Su interpretación de la realidad será impresa en su subconsciente a través de un proceso perfecta y sistemáticamente ejecutado.

La tecnología ha permitido evitar las enfermedades y combatir el envejecimiento. La gente vive sana hasta la hora de su muerte y no conoce la senectud ni la enfermedad. El desarrollo social y tecnológico provee a los humanos de una vida sin sufrimiento. La sociedad perfectamente organizada dispensa a los individuos todo lo que precisan para una vida placentera. Provee incluso de aromas y percepciones sensoriales.

CEem28SWAAAkcqmEs un mundo esencialmente estable, en el que los seres humanos desconocen el significado de la incertidumbre y de la ansiedad. Disponen de una droga para su uso continuado con la que combaten cualquier atisbo de incomodidad emocional. Observamos la influencia en el autor de tres campos que tuvieron una importante relevancia durante el siglo XX: biotecnología, drogas y conductismo.

Ante la falta de tensiones, las personas se someten periódicamente a un tratamiento de choque para generar la adrenalina que el cuerpo humano necesita. Unos años después Von Bertalanffy advierte la misma realidad en su Teoría general de los sistemas: “en condiciones de reducción de tensiones y satisfacción de necesidades biológicas aparecieron nuevas formas de trastorno (…) originadas no en pulsiones reprimidas, necesidades insatisfechas o stress, sino en la falta de significado de la vida”.

Un mundo feliz describe un mundo sin enfermedad y estable. Pero también un mundo sin los rasgos que caracterizan a los seres humanos. Un mundo sin amor, pasión, ni creatividad. Los seres humanos han sido despojados de lo que más los caracteriza: la búsqueda de aquello que dota de sentido a la vida.

La realidad es que no podemos suprimir el sufrimiento, la incertidumbre o la enfermedad. Como bien advirtió Von Bertalanffy el desarrollo social y tecnológico trae consigo nuevas complicaciones en un proceso recursivo que no tiene fin. Pero podemos vivir la vida con pasión, plantarle cara con valentía y dotarle de un sentido.

Huxley escribió esta distopía en 1931 impresionado por el creciente poder de la ciencia y la tecnología. Su obra es una advertencia sobre los peligros de la deshumanización. Piensen ustedes en lo que la tecnología ha avanzado desde entonces. Pero seguimos siendo humanos. Está en nuestras manos la creación de organizaciones sociales que nos ayuden a enfrentar este inmenso desarrollo tecnológico. Con respeto a nuestra condición humana.

2 comentarios
  1. Carlos LTV
    Carlos LTV Dice:

    Puesto que la vida está hecha de acción y de pasión, se requiere que cada hombre disfrute de la acción y la pasión de su tiempo sino quiere terminar pensando que no ha vivido.

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  2. David JImenez
    David JImenez Dice:

    ese es mi miedo propio, el de la deshumaninazión. Ya no hay marcha atrás la tecnología va dando pasos por delante nuestra , entonces ahora tenemos que ser mas inteligentes que nunca en la historia del pensamiento…

    Responder

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