¡Llegan los bio-hackers!

dna

En 1967 unos jovencísimos Steve Jobs y Steve Wozniak trabajaban duramente en un garaje de Palo Alto, California, para ensamblar el primer Mac con sus propias manos.

La historia romántica del “geek” en su garaje creando de manera artesanal un producto informático que finalmente se convierte en una empresa de millones de dólares y hace realidad el sueño americano que ha inspirado a creativos, guionistas y emprendedores de todo el mundo.  Sin embargo, el nuevo modelo de geek ya no ensamblará placas base ni transformará horas de sueño y cafeína en código informático, sino que se dedicará a cortar y pegar genes.

Desde que en 2001 se publicó el mapa provisional de genoma humano, el precio y tiempo que conlleva secuenciar el genoma de una persona se ha reducido considerablemente. Todo ello es posible gracias a la democratización acelerada de las tecnologías de la información que se producido en los últimos años.

Técnicas como la reacción en cadena de la polimerasa o PCR las cuales eran muy costosas y tediosas, han pasado a estar presentes en cualquier laboratorio y, más recientemente, pueden estar disponibles en cualquiera de nuestros hogares.

Gracias al potencial y sencillez de técnicas como la conocida CRISPR/Cas9 que permite la edición de fragmentos de ADN con una precisión antes nunca vista, varios grupos de científicos amateurs o bio-hackers sin conocimientos previos sobre biología molecular se han animado a desarrollar sus propias ediciones genéticas en casa.

Así por ejemplo, una comunidad no experta de usuarios se ha lanzado a conseguir que las levaduras produzcan caseína (la principal proteína de la leche), con el fin de obtener un queso vegano.

Vivimos una época de total disrupción tecnológica en prácticamente todas las disciplinas (neurofisiología, genética, inteligencia artificial…). La fusión de tecnologías como la impresión 3D o la ingeniería de tejidos, van a ayudar a fabricar órganos de remplazo que mejorarán la calidad de vida de los pacientes y su autonomía personal.

Sin embargo, tales avances nunca están exentos de polémica y los expertos ya alertan sobre la necesidad de un control sobre estas tecnologías. Una vez que se superen las posibles trabas legales para el desarrollo tecnológico y científico, no hay duda que este tipo de avances ayudarán a la democratización de las nuevas tecnologías, haciéndolas accesibles a todo el mundo y permitiendo el desarrollo de soluciones de apoyo más personalizadas e inteligentes.

Quién sabe… Quizás el próximo “Steve Jobs” esté ahora mismo imprimiendo un páncreas artificial   genéticamente modificado ¡en su garaje!

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