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¡Preparados para Futuro Singular Bilbao!

Bajo el título “Apuntes de neurociencia, genómica y datos masivos”, el próximo 26 de abril tienes una cita en Bilbao con Futuro Singular. Científicos, expertos en tecnología y líderes sociales nos acercarán sus reflexiones sobre cómo el incremento exponencial en la capacidad de procesamiento de datos está provocando una trasformación radical en el cuidado de la salud, y el impacto que esto produce en las personas y en las organizaciones.

Contaremos con Gurutz Linazasoro, Director del programa de Terapias avanzadas del Alzheimer y Párkinson de Quirón Salud – Policlínica Gipuzkoa y David Prieto, investigador del Farr Institute de Londres. Junto a ellos ha confirmado su participación el Dr. Ángel Carracedo, Director del Centro Nacional de Genotipado (PRB2, ISCIII). El Dr. Carracedo es el creador de un grupo que se ha convertido en líder mundial y de referencia en genética forense, genómica comparada y de poblaciones.

Puedes descargarte el programa completo en:

http://futurosingular.com/

Te esperamos en Palacio Euskalduna Jauregia el 26 de abril de 2018.

Educación digital

Educación digital

En 1999 apenas unos pocos éramos usuarios de internet. Google acababa de nacer y, por supuesto, no existían las redes sociales. El “SMS” supuso, entonces, una revolución en la comunicación cotidiana. Sin embargo, recordamos el temor al “efecto 2000”. La tecnología estaba ya entonces más presente en la estructura de la sociedad que en cada uno de sus miembros. La estructura social dependía de la tecnología. La persona, no.

En 2018 la persona es cada vez más dependiente de la tecnología, hasta límites que están acabando con habilidades que el ser humano ha tardado milenios en desarrollar, habilidades que nos han hecho ser lo que somos.

No digo que la especie humana vaya a desaparecer como tal. No lo sé. Probablemente desarrollemos habilidades que, a día de hoy, no sabemos siquiera que necesitaremos. Lo que me preocupa terriblemente es que los avances en ciencia y tecnología no están viniendo acompañados de avances en ética, legislación y humanidades.

Del mismo modo que las armas se crearon como herramienta de lucha, el súper desarrollo de la carrera armamentística ha puesto fin a las guerras tal y como las conocíamos hasta ahora. El hijo, mató al padre.

No soy una negadora de la evolución ni de la revolución y busco más la utilidad del avance que su capacidad de crear daño, pero considero y me preocupa seriamente que las personas estemos creando herramientas tecnológicas que ponemos en manos de otras personas que no tienen las herramientas morales para manejarlas.

Las instituciones están invirtiendo ingentes recursos económicos y personales en “digitalizar” sus sistemas, pero ¿qué hay de la adaptación social al entorno digital? ¿Qué hay de la educación orientada a la sociedad digital? Nos encontramos ante una tremenda paradoja en la que los educadores necesitan del conocimiento de los sujetos a educar para poder responder a las necesidades de éstos.

Nos sentimos inseguros ante la extraordinaria habilidad de los “nativos digitales”. Tememos resultar aburridos. Es difícil atraer la atención de una persona cuando tu rival es una máquina cargada de estímulos sencillos, directos y, en muchos casos, adictivos. Sobre todo, cuando nuestro mensaje pretende invitar a la reflexión y al lento y silencioso sosiego.

Las personas a las que aportamos conocimientos sobre valores, creencias o desarrollo humano no deben hacernos renunciar a la necesidad de que el hombre siga creciendo como hombre.

No podemos correr el riesgo de que el cambio en el lenguaje suponga una brecha en la comunicación, sobre todo cuando esa brecha puede resultar en la renuncia a los conocimientos sobre la vida que nos aportan nuestros viejos sabios.

No debemos aceptar que Pokemon sea más poderoso que Aristóteles.

E-Salud: comentarios sobre un nuevo paradigma

E-health

En el ámbito de la salud son varios los desafíos con los que se enfrentan la mayoría de los países desarrollados:

  • Reducción del costo sanitario mientras se mantiene un alto nivel de cuidado.
  • Favorecer el acceso a la sanidad a tantas personas como sea posible, tendiendo a toda la población.
  • Proporcionar fácil acceso a la información necesaria sobre paciente por parte del personal sanitario en cualquier lugar y en cualquier momento.
  • Desplazar el foco de los gastos sanitarios desde “tratamiento a prevención” a través de programas de cuidados de la salud/vida saludable.
  • Controlar la duración de las estancias en hospitales y “descentralizar” los cuidados sanitarios.
  • Dirigirse a la población mayor y preocuparse de los pacientes crónicos.

Por otra parte, en la nueva economía basada en conocimiento, las industrias de fabricación y servicios sanitarios deben conciliar la transición de un modelo sanitario centralizado, paciente como perceptor de un cuidado pasivo, a un modelo distribuido, ciudadano consumidor activo del cuidado de la salud. Esto implica que el sector de la salud tiene que evolucionar al dominio digital.

Como respuesta a estos desafíos aparece el paradigma de e-Salud (e-Health) que implica que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se integren en el proceso del cuidado de la salud.

El paradigma de e-Salud se centra explícitamente en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías que permitan que el paciente tenga un papel más activo en el control y tratamiento de su salud/enfermedad, desplazando el concepto de atención sanitaria hacia el de cuidado de la salud y transfiriendo los cuidados desde instituciones estructuradas al hogar. Así, permite pasar del concepto de paciente al de ciudadano, promoviendo un cuidado continuo de la salud que permita aplicar un modelo de medicina preventiva y proactiva frente a medicina reactiva.

Las tecnologías a desarrollar, necesarias para los sistemas de e-Salud, cambiarán rápidamente el cuidado de la salud y la práctica de la medicina, mejorando la calidad y seguridad del paciente así como la efectividad de los cuidados.

 

Esquema de la arquitectura tecnológica de un sistema de e-Salud

Figura 1: Esquema de la arquitectura tecnológica de un sistema de e-Salud.

 

En el dominio de la salud la tecnología involucra a usuarios y depositarios que tienen diferentes papeles y necesidades. La tecnología deberá satisfacer a todos los implicados para tener éxito y ser competitiva en el mercado del cuidado de la salud.

Como hemos comentado, para emplear de forma efectiva los beneficios de los avances tecnológicos, debería ser posible crear sistemas de e-Salud que proporcionaran cuidado razonable de la salud a cualquiera en cualquier lugar y en cualquier momento, mejorando la calidad de vida de todos, en un continuo de vida, desde el nacimiento hasta la vejez. El problema, sin embargo, está en el desarrollo y realización de estos sistemas (véase la Figura 1). Esto implica un conjunto de retos tecnológicos, entre otros, los relacionados con garantizar seguridad, privacidad y confidencialidad de la información del usuario.

En el diseño de sistemas de e-Salud es crítico balancear la facilidad de acceso a la información del ciudadano con las complicaciones legales y éticas de una divulgación inapropiada de tal información.

Alcanzar el paradigma de e-Salud requiere una visión global del dominio socio-sanitario, y la adaptación de las estructuras de las organizaciones para acomodar e integrar los sistemas TIC.

El amplio acceso a la educación, así como a las TIC, está produciendo sociedades tecnológicamente empoderadas, hecho que pone de manifiesto el protagonismo creciente de estas tecnologías en el ámbito de la salud.

Alrededor del paradigma de e-Salud convergen otras disciplinas que trascienden del ámbito exclusivamente sanitario para abarcar una atención integral de la ciudadanía que incluya los aspectos sociales y otros servicios generales. Así, el concepto de “ciudad inteligente” (Smart City) hace referencia al proceso de mejorar la vida en las ciudades con la incorporación de las TIC a las infraestructuras de la ciudad. No puede concebirse el desarrollo de un proyecto de Smart City sin atender a una cuidadosa planificación que debe ir desde las políticas energéticas, de aguas, transporte y comunicaciones y de seguridad, hasta la salud pública de los ciudadanos y el cuidado integral de la ciudadanía en su hogar. De esta forma, el paradigma de e-Salud se convierte en parte esencial de una ciudad verdaderamente inteligente a través del concepto de “hogar inteligente” (Smart Home).

 

Patrones

Penrose tiling Oxford

Venimos diciendo que el internet de las cosas es el fenómeno tecnológico que más va a transformar nuestras vidas. Esto es así porque el IOT está interconectando el mundo a un ritmo exponencial. Y un mundo incrementalmente más interconectado es un mundo extraordinariamente más complejo. Es cierto, la complejidad surge de la interacción dinámica de unidades sencillas. De esa interacción dinámica de los componentes de un organismo emergen propiedades nuevas, propiedades que son distintas de las que atesoran sus partes constituyentes.

Eso significa que, en la medida que el mundo se interconecta, nos proyectamos hacia una realidad completamente desconocida. Hablamos de un mundo que contará con unas propiedades que hoy no podemos ni imaginar. De ahí que el principal rasgo definitorio de los tiempos actuales sea el de la incertidumbre. Todo es incierto, cambiante, superficial, voluble, inestable y relativo. Esto tendrá profundas consecuencias sobre la visión de la gente acerca de la realidad, sobre las relaciones personales, sus creencias y –esto es lo más importante– sobre su propia identidad.

Surge así una nueva interpretación del ser humano y del universo que le rodea, es decir, una nueva cosmovisión. Cuando esto ha sucedido a lo largo de la Historia, la nueva visión de la realidad ha traído consigo una nueva concepción de la discapacidad. Tiene que ser así necesariamente desde el momento en que la discapacidad es una realidad que tiene una dimensión fisiológica pero tiene también un componente social. La discapacidad se aborda desde la relación de la persona con el entorno, y ahora esas relaciones entre la persona y el entorno se van a transformar radicalmente.

Así, podemos decir que la tecnología ha creado un mundo conectado, pero éste a su vez altera el efecto que la tecnología produce sobre nosotros. O dicho de otro modo, el hombre hace la técnica y la técnica hace al hombre.

Pero la revolución tecnológica no afectará solamente a las personas sino que también impactará sobre las propias organizaciones. El mundo industrial era un mundo previsible, esto es, más estable. En el mundo económico se planificaba a largo plazo, porque podíamos prever las conductas y comportamientos humanos de una forma razonablemente fiable.

Sin embargo, hoy ya no podemos prever, predecir ni planificar. Tendremos que aprender a funcionar sin certezas, actuar conforme a patrones generales, y aprender a identificar aquellas tendencias que tengan un carácter universal.

Un ejemplo de cómo podemos hacer esto lo tenemos en la ciencia de la cibernética. En 1950 Norbert Wienner, padre de la cibernética, escribía lo siguiente:

“En el futuro, el desarrollo de las infraestructuras de comunicación, los mensajes entre el hombre y la máquina, entre máquinas y hombres, y entre máquina con máquina, están destinados a jugar un papel cada vez mayor”.

Si Wienner fue tan clarividente veinte años antes de que se inventara el microprocesador y medio siglo antes de la emergencia del mundo digital, fue sin duda por su capacidad de comprender patrones universales. Esta es la clave de lo que tenemos que hacer: ser capaces de comprender las implicaciones tan profundas que la tecnología va a tener sobre nuestras vidas.

Foto: Flickr

Imponer, poner, proponer

Médico-paciente

Supongo que no hay médico ni estudiante de medicina que no sea consciente de la influencia de la hipertensión como factor de riesgo para el desarrollo de una patología cardiovascular.

Bien, pues de acuerdo con los datos de la Sociedad Europea de Hipertensión y la Sociedad Europea de Cardiología, para empezar, un alto porcentaje de pacientes hipertensos no saben que lo son; o si lo saben, no reciben tratamiento; y si lo reciben, rara vez alcanzan los objetivos de tensión arterial. Lo más inquietante es que se sabe que en estudios clínicos el tratamiento logra el control de las cifras en la mayoría de los casos. En otras palabras: la brecha entre el potencial del tratamiento y la práctica clínica es abismal. El problema existe, la solución existe, pero no se aplica. ¿Por qué?

En la última guía confeccionada por SEH y SEC para el manejo de la hipertensión se apuntan las tres causas principales de este problema: la inercia médica, la falta de adherencia al tratamiento del paciente, y por último, las deficiencias de los sistemas de salud en sus estrategias de manejo de enfermedades crónicas.

Durante años ha habido iniciativas de todo tipo para trabajar en estos tres ámbitos. Ahora, además, podemos contar con un elemento nuevo; algo que hace que la situación esté cambiando, y que es imparable: los avances tecnológicos, que ofrecen nuevas posibilidades con las que antes no contábamos.

Tal como mencionan Brutti y Roger, parece que los grandes progresos tecnológicos de la medicina del siglo XX devaluaron la importancia de la relación-médico paciente. Paradójicamente es la propia tecnología la que ahora nos puede ayudar a superar los esquemas paternalistas en los que el paciente no tenía ni voz ni voto y el médico se basaba únicamente en la información obtenida por sus sofisticados aparatos. ¿Por qué? Porque ahora, algunos de esos aparatos están en manos de los pacientes.

Cada vez hay más indicadores de que estamos entrando en la época de la medicina de precisión y las “cuatro P” (Predictiva, Preventiva, Personalizada, Participativa) que tantos años lleva anticipándose. Hace 20 años, casi nadie tenía un aparato para tomarse la tensión en casa. Ahora mucha gente lo tiene. Estos y otros dispositivos de monitorización domiciliaria juegan un papel fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas; y cada vez será más frecuente verlos en los domicilios, hasta convertirse en un objeto tan común como un termómetro.

Aunque sólo sea con carácter complementario, la supervisión a distancia de constantes como la tensión, la frecuencia cardiaca, la saturación de oxígeno o la glucemia, trasladando los resultados a una plataforma online como ViveLibre, sin que el paciente tenga que desplazarse, no sólo hará más cómoda esa supervisión sino también mejorará las estrategias de manejo por parte de los sistemas de salud. Este hito facilitará la toma de conciencia de los problemas y el cambio de actitudes con mayor antelación.

¿Y ahora qué hacemos: imponemos un tratamiento, lo ponemos, o lo proponemos? Me viene a la cabeza una mujer con cifras tensionales reiteradamente mal controladas que atribuía a diferentes causas externas (un problema con la casa; la operación del marido…). Fue la monitorización continua que llevamos a cabo en uno de los primeros pilotos de ViveLibre Salud la que le permitió caer en la cuenta de que algo iba mal, y la que le llevó en un momento dado tanto a pedir consejo a su médico, como a cambiar hábitos para reducir la tensión.

Una de las grandes ventajas de este sistema es que es el propio usuario quien se toma las medidas en la comodidad de su domicilio. A partir de ahí es más fácil contar con su implicación y motivación, elementos clave para alcanzar objetivos de salud más fácilmente. Todo paciente tiene sus preferencias y su propia velocidad de toma de conciencia de los problemas. Los pactos entre pacientes más informados a los que se les reconocen sus valores, y médicos más informados y respetuosos con las diferencias de los pacientes, minarán las inercias mencionadas anteriormente, facilitando la adherencia de los pacientes a los tratamientos y previsiblemente estimulando sus iniciativas de autocuidado. O lo que es lo mismo, ayudando a recorrer el camino que lleva de imponer a proponer.

El reto de las nuevas tecnologías para las personas con discapacidad intelectual

Brooklyn

Como madre de una persona con discapacidad intelectual y altas necesidades de apoyo, me ha preocupado siempre la vulnerabilidad de todas aquellas personas a las que resulta complicado relacionarse con su entorno. A quienes expresar sus emociones, sus preocupaciones, sus inquietudes y sus deseos les supone enfrentar una muralla que no pueden atravesar.

Brooklyn bridge

 

Desde el siglo XIX el avance tecnológico se ha convertido en un fenómeno impensable, impredecible e imparable. Desde hace 200 años, con un ritmo exponencial, la tecnología amplía conocimientos, recorta distancias y difumina fronteras de todas clases. Sin embargo, la meta de las personas con discapacidad intelectual no es alcanzar ningún lugar remoto, no es solucionar cuestiones complejas ni resolver problemas sociales. La meta de las personas con discapacidad intelectual, es, simplemente, avanzar en la compresión de sus entornos más cercanos y en una relación de integración cómoda con los mismos. Solo así, desde esa comprensión, cobra sentido que hablemos de autonomía personal y de la inclusión social y laboral de estas personas. Solo así, desde la intervención consciente, material y efectiva en las relaciones que les afectan podrán conquistar su propio entorno familiar y ciudadano, y moldear un nuevo escenario desde el que protagonizar sus vidas. Este es el reto que el Siglo XXI plantea a las personas con discapacidad. Este es el muro de incomprensión que las nuevas tecnologías deben empujar.

Porque hasta ahora los avances tecnológicos han supuesto en muchas ocasiones la aparición de una brecha que ahonda la distancia entre la persona con discapacidad intelectual y su entorno. Esta nueva brecha tecnológica se produce tanto por la exigua atención y escasas e insuficientes soluciones que los actuales productos tecnológicos prestan a los problemas de las personas con discapacidad intelectual, como por la incorporación del manejo de los nuevos dispositivos y aplicativos a los estándares culturales de nuestro tiempo, lo que añade una nueva tarea no siempre sencilla para las personas con discapacidad intelectual.

Para salvar esta brecha tecnológica se necesitan puentes que la propia tecnología debe tender. Y para ello, tenemos ciertas herramientas jurídicas. Entre ellas destaca la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad  de 2006 -en vigor en España el 3 de Mayo de 2008- en la que establece un elenco de correlativos derechos de las personas con discapacidad, que son deberes de los estados. Dice esta norma-ariete en su artículo 9.2 que los Estados firmantes de la Convención Los Estados Partes adoptarán, entre otras medidas tendentes a la accesibilidad, las pertinentes para promover el acceso de las personas con discapacidad a los nuevos sistemas y tecnologías de la información y las comunicaciones, incluida Internet.

Puentes tecnológicos

Desde esa base, estamos apostando ahora con toda la fuerza de nuestras organizaciones por proyectos de inclusión tecnológica, pues aun siendo la utilización de las TIC un elemento de suma importancia en la mejora de la calidad de vida, de la normalización y de la integración social de las personas con discapacidad intelectual, si el desarrollo de esas tecnologías no tiene en cuenta las necesidades y particularidades de estas personas, favorecerá, sin duda, la aparición de nuevas formas de exclusión social.

Las personas con discapacidad intelectual que quieren usar las TIC se suelen enfrentar a gran número de dificultades en forma de barreras de uso que pueden llegar a excluirlas socialmente. La accesibilidad y las ayudas técnicas se presentan como las vías más adecuadas para superar estos problemas. De hecho la utilización de sistemas alternativos y aumentativos de comunicación, se han convertido en las claves para avanzar en la mejora de su calidad de vida.

En los últimos años ha existido cierta proliferación de aplicaciones informáticas orientadas a facilitar la comunicación. En el ámbito concreto de las personas con discapacidad intelectual estas aplicaciones se han centrado en traducir a las nuevas tecnologías sistemas de trabajo ya existentes como Bliss, SPC, etc. Otra línea de trabajo ha sido generar plataformas que ponen a disposición de los usuarios bases de pictogramas, como puede ser ARASAC.

Con la utilización de estos pictogramas, han salido al mercado  aplicaciones para móviles y tabletas que permite a la persona con discapacidad intelectual la comunicación con las personas que lo rodean (familiares, cuidadores, etc.), pudiendo personalizarlas según las capacidades de cada persona. El futuro, en definitiva, puede ser esperanzador… o puede derivar en nuevos muros, ahora tecnológicos, que dificulten sus relaciones personales y sociales. Depende del trabajo de nuestras organizaciones, de su habilidad y de su tesón, que el escenario que se alcance sea el más favorable para las personas con discapacidad intelectual.

Avance sí. Pero humano, por favor

Creatividad mente

Cuando hablamos de términos como «vida independiente» subrayamos lo que la tecnología nos ofrece y nos facilita para vivir libres. Digamos que la inteligencia humana,  y su capacidad de crear inteligencia artificial, salva escollos importantes y hace que muchas personas puedan tener una vida más cómoda (o menos incómoda, según cómo lo miremos).

Es evidente que el ser humano ha llegado a cotas de desarrollo tecnológico que realmente impresionan. Personalmente, creo que si llegase a conocer todos y cada uno de estos avances, mi capacidad de asombro caminaría de la mano y a la par con la cautela que me generaría.

Asombro y cautela. Estos son los dos sentimientos que albergo en mi interior cuando veo lo que somos capaces de hacer.

Dicen algunos autores que llegaremos a robotizar cualquier tarea o proceso que sea «procedimentable» y que nos salvará de esta ola tecnológica lo que nos hace propiamente humanos, aquello que no es exportable a una inteligencia artificial. Yo me pregunto qué es lo que nos hace propiamente humanos (y aquí asoman mis dudas) y qué no es exportable a una inteligencia artificial; porque la inteligencia artificial llega a tener mucho de inteligencia y también mucho de lo que consideramos “natural» en las personas.

pc

Cuando vi la película Her pensé que la ficción poseía, cómo no, una imaginación desbordante: un hombre solitario a punto de divorciarse que trabaja en una empresa como escritor de cartas para terceras personas, compra un nuevo sistema operativo basado en el modelo de Inteligencia Artificial, diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario. Para su sorpresa, se crea una relación romántica entre él y Samantha, la voz femenina de ese sistema operativo.

Al pensar en este escenario me pregunto: ¿podríamos llegar algún día a humanizar tanto la máquina que alcanzase a enamorarnos? ¿Dónde estaría ahí lo que nos hace particularmente humanos? La frontera se hace más estrecha entre el humano y la máquina.

Veo que la Inteligencia Artificial se humaniza a una velocidad trepidante pero, en paralelo a este desarrollo tecnológico, considero que debería haber un desarrollo en la forma de mirar a la persona (a cualquiera, y a todas), una capacidad propiamente humana -la de mirar con otros ojos- para que ése ser cobre el status de «persona» con la dignidad que le corresponde a su condición.
Mi inquietud aumenta conforme avanzo en un área que yo consideraba nos otorgaba auténtica singularidad: El diálogo. El pensamiento, el verbo y nuestra capacidad para investigarlo a través de la neurolingüística avanza también hasta llevarnos a relatos curiosos como el que nos encontramos en «Nunca pensé que el mejor consejo me lo daría un ‘bot’ y no mi madre
En esta historia, la protagonista piensa en acudir a alguna de las personas de confianza que la rodean para hablar de lo que le preocupa. Pero, ante la duda de si responderán como ella desea, opta por hablar con un robot quien responde de manera certera a sus expectativas.

Miss

Aquí soy consciente de que lo que imaginaba podía ser ficción, se convierte en realidad (y seguro que la supera).

Llegados a este punto no puedo evitar preguntarme, de nuevo, qué es lo que nos hace propiamente humanos. Cuáles son las cualidades que nos dan el hecho de ser persona.
Ser «humano» supone ser imperfecto, solidario con los semejantes, sujeto emocional, concebido de otro humano, con la carga genética de miles de años de humanidad. Pero estas bien estudiadas cualidades también podrían ser programables y atribuibles a una máquina creada por personas. Este escenario, no tan apocalíptico como pensamos, me lleva a diluir la frontera existente entre la «máquina y el hombre», entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana.

Y en ese «diluir fronteras» ¿podríamos llegar a confiar en la tecnología rechazando lo que nos puede salvar de nosotros mismos, lo que nos hace ser lo que somos? ¿Podemos llegar a anular nuestra esencia, depositando esa confianza máxima en la inteligencia artificial? Somos incapaces, todavía, de lanzar una mirada de igual dignidad a la otra persona ¿y ya elevamos a la categoría de «divina» lo que nosotros mismos hemos creado?

Estas preguntas me invaden al mismo tiempo que admiro la capacidad que posee el ser humano para desarrollarse. Sólo espero que seamos capaces de mantener un pie en la tierra y abrazar, con el cariño suficiente, esta parte propiamente nuestra de la que en ocasiones, percibo, queremos huir.

¿No es bonita y desafiante la complejidad? ¿Acaso no nos enriquece la diversidad? ¿No es maravilloso crecer con la visión que me abren otros ojos?

Avancemos, pues, en todo lo que nos haga la vida más fácil; pero no deseemos una vida  demasiado fácil anulando lo que nos hace maravillosamente humanos. Seamos capaces de crecer mirándonos a la cara.

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Si no sé que existe, no existe

Innovación tics

Hoy, en el mundo de la globalización, de la información sin fronteras, de las nuevas tecnologías que han permitido grandes avances en todos los ámbitos -como en medicina y en comunicaciones- nos encontramos con que el mayor reto es la difusión: llevar este conocimiento hasta las personas y hacerles conocedoras de la utilidad de estos avances para sus vidas.

Es paradójico que aun teniendo todos los medios a nuestro alcance para llevar esta información a todos los puntos del planeta, la dificultad esté en conseguir que las personas, entre tanta información, puedan conocer aquello que es realmente útil para ellos y que previamente desconocían de su existencia. Que encuentren lo que no buscan, porque no saben que existe.

La eficacia de una herramienta, tecnología, servicio, producto, etc., está ligada en la mayoría de los casos al número de personas que tienen acceso a ellas y lo utilizan. Por tanto, tan imprescindible son los esfuerzos en investigación y desarrollo de diversas tecnologías, cómo la mejora continua aplicada al proceso de difusión, prueba y aprendizaje de su uso e impacto en la vida de las personas.

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No es posible buscar algo que uno no sabe que existe

Por experiencia personal, me considero una persona con habilidad para acceder a la  información (bien sea a través de redes sociales, internet u oficinas de información físicas). Pero no es posible buscar algo que uno no sabe qué existe. Por esta razón los nuevos avances, dirigidos a cubrir necesidades deben hacerse visibles, accesibles, tanto en su uso como  económicamente, para permitir su acceso a todas las personas que lo necesitan.

En la última década estamos presenciando como los importantes avances en tecnología llegan directamente a las personas para cubrir una serie de necesidades básicas, de cualquier tipología, que facilitan la realización de actividades, la participación en la sociedad, o cubren carencias en la movilidad, la comunicación, la información y el ejercicio de los derechos. Esto cobra mayor relevancia cuando se genera impacto sobre la vida de una persona con discapacidad, o de una persona en situación de dependencia, o simplemente en cualquier persona que de modo temporal se encuentre con circunstancias limitantes; mejorando sus capacidades, o eliminando las dificultades.

Necesitamos organizaciones en las que confiar y que ofrezcan una visión sistémica de los proyectos

Sin embargo, es también una realidad que continúa existiendo gran desconocimiento de todos estos avances entre la sociedad y que la brecha tecnológica o digital se levanta como una gran barrera que impide el aprovechamiento real y masivo de sus beneficios.  Es importante que en los procesos de desarrollo de estos productos y/o servicios se incluya también una fase de prueba por parte de los usuarios que integre correctamente los diferentes usos que responden a la diversidad funcional; y una fase de difusión que permita el acceso y su conocimiento a las personas que lo necesitan.

En la era de la sociedad de la información, necesitamos organizaciones en las que confiar y que ofrezcan una visión sistémica de los proyectos, integrando los grandes avances tecnológicos y metodológicos, haciendo llegar a las personas de forma personalizada la información necesaria que desconocen y pueda serles útil, incluyendo los procesos de entrenamiento que ayuden a derribar barreras permitiendo que sus beneficios sean disfrutados cómodamente por todas las personas, con independencia de sus características.

 

Las 7 crisis que explican el mundo que vivimos (y el que viene)

Crisis Mural

Hablamos constantemente de los cambios que viene experimentando el mundo que vivimos. Lo hacemos acompañando esta idea de la palabra crisis. Nos sentimos en crisis y percibimos que nuestro mundo se transforma. Crisis y cambio se convierten en conceptos ineludiblemente unidos.

La crisis no es una cuestión monolítica que explique todo la abarcable de una sola vez. El hombre está diseñado para descomponer la realidad, elaborar abstracciones de la naturaleza y establecer categorías. De este modo se ayuda a sí mismo a interpretar el mundo. Así, normalmente concluimos que detrás de un accidente hay múltiples causas. Una transformación tan profunda como la que experimenta nuestra realidad no podía ser menos. Tras un esforzado análisis identifico siete crisis subyacentes al advenimiento de un mundo que cambiará completamente nuestras vidas.

 

La disrupción tecnológica

Este apartado requiere poca presentación. Lo avanzábamos en nuestro artículo sobre El Datalítico. No obstante, debemos tener presente que la radical disrupción que representa la transformación tecnológica actual se encuentra en el origen de todos los cambios. Esto ha sido siempre así a lo largo de la Historia. 11123530043_1d28f2fa35_oLo fue cuando el desarrollo de la agricultura provocó el paso del Paleolítico al Neolítico. También estuvo
detrás del advenimiento de la Ilustración. Asimismo, es evidente que también tuvo mucho que ver con la aparición y desarrollo de la sociedad industrial.

Actualmente, el avance tecnológico se está produciendo más rápidamente que nunca y está provocando el advenimiento de un mundo exponencialmente más complejo. La complejidad desencadena transformaciones profundas y repentinas. La transformación tecnológica se encuentra, por tanto, en la base de todas las demás crisis que veremos a continuación.

 

Crisis de las instituciones

La tecnología está modificando nuestras vidas. Los cambios de la anterior revolución tecnológica – básicamente, la asociada a la segunda revolución industrial, el motor de explosión y el despliegue de la electricidad – transformaron la vida de nuestros abuelos de manera espectacular. Lo hicieron impactando físicamente en sus vidas.

Esta nueva tecnología que nos invade es menos visible pero impacta en aspectos muy sutiles de la Humanidad. Lo hace sobre la forma en que nos informamos o la forma en que nos comunicamos, nos relacionamos e interactuamos. Cambia incluso la manera en que sentimos y nos emocionamos. En definitiva, se altera nuestra propia interpretación del mundo que vivimos. 

Como consecuencia, se transforman los modelos de negocio y los mecanismos de relación social. Finalmente, entran en crisis las instituciones sociales que heredamos de un mundo completamente distinto y representaron los cimientos en los que se sustentó la convivencia social durante mucho tiempo. El organismo social se tensiona y se acerca a un punto de bifurcación.

Crisis del capitalismo

Una de las primeras instituciones que entra en crisis es el capitalismo. El capitalismo se encuentra muriendo de éxito. Según los fundamentos de este modelo de división social del trabajo, las rentas no consumidas se convierten en ahorro y nutren nuevas inversiones que mejoran la eficiencia de los medios de producción. Todo ello provoca un círculo virtuoso que incrementa el acceso de la población a nuevos y mejores bienes y servicios.

El actual incremento de la eficiencia está siendo exponencial por efecto del desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, así como el de todas las técnicas que se derivan de las mismas: entre otras, la nanotecnología, la robótica y la inteligencia artificial. Esto nos conduce a un nuevo escenario donde los precios se reducen de forma progresiva, rápida e inexorablemente. Es un escenario, por decirlo de alguna manera, estructuralmente deflacionista. Entramos en lo que Jeremy Rifkin denomina la sociedad de coste marginal cero, donde las recetas propias del paradigma económico imperante ya no resultan.

 

Crisis de identidad

Según algunos estudios, el 70% de los actuales alumnos de secundaria van a trabajar en profesiones que aún no existen. Según otras versiones, el 60% de las ocupaciones que tendremos dentro de 20 años (o menos) aún no han sido inventadas.

A esto debemos añadir que ante un entorno incierto y cambiante, las personas deberán habituarse a cambios continuos en su carrera profesional, siendo capaces de adaptarse a diferentes ocupaciones, desempeños y profesiones a lo largo de su vida.

Como resultado de esta nueva realidad, las nuevas generaciones se enfrentan a un escenario tremendo de pérdida de identidad. En efecto, la profesión ha sido tradicionalmente un elemento esencial en la conformación del sentimiento de identidad individual. Al referirnos a San José no decimos que trabajaba de carpintero; de él decimos que era carpintero.

 

Crisis intergeneracional

La incertidumbre que viven las nuevas generaciones da lugar a la siguiente crisis. Por primera vez existe una generación que va a vivir peor que sus padres. Los avances tecnológicos hacen la vida más fácil, pero los progenitores de las nuevas generaciones tuvieron una vida más estable y un acceso más predecible a factores transcendentales como una profesión o la formación de una familia.

La crisis de identidad, la incertidumbre y el peso de la deuda que recae sobre sus hombros, lamina sus expectativas de futuro y provoca grandes dosis de frustración. Así es como brota un sentimiento de rechazo de unas generaciones contra otras. En palabras de Gabriel Masfurroll: “en todas partes hay una lucha entre la renovación y el establishment que lógicamente se resiste a cambiar”.

 

Crisis moral

En el mundo actual la religión está en crisis. Desde el punto de vista del presente artículo, poco importa si las creencias que sustentan nuestras religiones son ciertas o no. A los efectos de lo que estamos analizando, la cuestión relevante es el impacto que tuvo en la humanidad la emergencia de lo que Karl Jaspers vino a denominar el pensamiento axial. Este fenómeno tuvo lugar hace dos mil años aproximadamente. El conjunto de religiones surgido (más o menos) simultáneamente en distintos puntos del planeta, constituyeron los fundamentos de los marcos de relación social, las normas de conducta y códigos de comportamiento de todas las civilizaciones humanas. Sirvieron asimismo como aglutinante de grupos humanos; elementos que vertebraban a las diferentes civilizaciones. De este modo, grandes cantidades de personas eran capaces de movilizarse y comportarse de manera colectivamente eficaz gracias a un acervo de símbolos y creencias compartidas que les movían en una misma dirección.

El declive de las religiones nos trae algo más que una crisis de espiritualidad. Nos trae profundas consecuencias desde el punto de vista de la evolución de nuestra civilización.

 

Crisis del dinero fiduciario

Existe otra institución heredada del Siglo XX que se encuentra atravesando una profunda crisis. Me refiero al dinero fiduciario. Para los economistas de la Escuela Austríaca el dinero fiduciario es, en realidad, un sustitutivo del dinero, en el sentido de que, lo que no tiene valor de uso, no puede tener estrictamente la consideración de dinero real. El dinero fiduciario no tiene una contrapartida real. Cuando creamos dinero artificialmente fijamos como contrapartida una serie de compromisos futuros de pago. De este modo, la impresión de dinero legal comporta la creación de deuda.

3617706196_813634952fSiguiendo la ortodoxia del paradigma económico actual, los bancos centrales están tratando de combatir la deflación para activar el crecimiento económico. Para ello crean cantidades crecientes de dinero. Sin embargo, cometen un error de principio. Cierto, están tratando de corregir un fenómeno de carácter tecnológico –la reducción de los costes provocada por el incremento exponencial de la eficiencia– con medidas de política monetaria. Ese esfuerzo es vano. No se puede compensar un efecto tecnológico estructural con un mecanismo de una naturaleza completamente diferente. En el camino, se está generando una burbuja de deuda que nunca se podrá devolver. El sistema colapsará. Cada nueva burbuja es mayor, su efecto dura menos, tiene un impacto menor en el crecimiento económico y sus efectos colaterales son mayores.

 

Concluimos

Una realidad histórica no se explica desde una sola causa. Los entornos complejos no se pueden interpretar con explicaciones simples. Por otra parte, la realidad no es lineal. Estas siete causas que explican el mundo que vivimos interactúan entre ellas de forma dinámica, de tal modo que incrementan la complejidad de nuestro particular universo. Surgen así realidades nuevas que subyacen a fenómenos emergentes como la economía colaborativa, la aparición de nuevos modelos de distribución o el surgimiento de nuevas ideologías.

Cuando repaso mentalmente estos siete elementos no dejo de sentirme abrumado. Ciertamente tenemos ante nosotros una ingente tarea para reconstruir el organismo social. Tan importante como desarrollar nuevas soluciones tecnológicas es abordar la importancia de edificar nuevos mecanismos de interacción social que resulten más eficaces y más justos. Un número creciente de personas con necesidades especiales de apoyo van a requerir que las organizaciones sociales den un paso al frente y construyan nuevos modelos de instituciones para el siglo digital.

 

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Un mundo feliz

Ciudades-del-futuro-mas-ecologicas

Ese es el título de la novela escrita por Aldous Huxley en 1931. Se trata de una distopía que ha pasado a ocupar, por méritos propios, un lugar entre los clásicos de la literatura mundial.

Un mundo feliz desarrolla su acción durante el Siglo XXVI. Los seres humanos son producidos en laboratorios que los configuran genéticamente para pertenecer a una determinada casta. Carecen de padre o de madre y el concepto de familia es fuertemente rechazado. Todos pertenecen al organismo social. Desde su más tierna infancia son sometidos a técnicas psicológicas fuertemente conductistas para condicionar su comportamiento. Esas prácticas no solamente condicionarán su conducta sino que lo harán, incluso, con sus propias creencias. Su interpretación de la realidad será impresa en su subconsciente a través de un proceso perfecta y sistemáticamente ejecutado.

La tecnología ha permitido evitar las enfermedades y combatir el envejecimiento. La gente vive sana hasta la hora de su muerte y no conoce la senectud ni la enfermedad. El desarrollo social y tecnológico provee a los humanos de una vida sin sufrimiento. La sociedad perfectamente organizada dispensa a los individuos todo lo que precisan para una vida placentera. Provee incluso de aromas y percepciones sensoriales.

CEem28SWAAAkcqmEs un mundo esencialmente estable, en el que los seres humanos desconocen el significado de la incertidumbre y de la ansiedad. Disponen de una droga para su uso continuado con la que combaten cualquier atisbo de incomodidad emocional. Observamos la influencia en el autor de tres campos que tuvieron una importante relevancia durante el siglo XX: biotecnología, drogas y conductismo.

Ante la falta de tensiones, las personas se someten periódicamente a un tratamiento de choque para generar la adrenalina que el cuerpo humano necesita. Unos años después Von Bertalanffy advierte la misma realidad en su Teoría general de los sistemas: “en condiciones de reducción de tensiones y satisfacción de necesidades biológicas aparecieron nuevas formas de trastorno (…) originadas no en pulsiones reprimidas, necesidades insatisfechas o stress, sino en la falta de significado de la vida”.

Un mundo feliz describe un mundo sin enfermedad y estable. Pero también un mundo sin los rasgos que caracterizan a los seres humanos. Un mundo sin amor, pasión, ni creatividad. Los seres humanos han sido despojados de lo que más los caracteriza: la búsqueda de aquello que dota de sentido a la vida.

La realidad es que no podemos suprimir el sufrimiento, la incertidumbre o la enfermedad. Como bien advirtió Von Bertalanffy el desarrollo social y tecnológico trae consigo nuevas complicaciones en un proceso recursivo que no tiene fin. Pero podemos vivir la vida con pasión, plantarle cara con valentía y dotarle de un sentido.

Huxley escribió esta distopía en 1931 impresionado por el creciente poder de la ciencia y la tecnología. Su obra es una advertencia sobre los peligros de la deshumanización. Piensen ustedes en lo que la tecnología ha avanzado desde entonces. Pero seguimos siendo humanos. Está en nuestras manos la creación de organizaciones sociales que nos ayuden a enfrentar este inmenso desarrollo tecnológico. Con respeto a nuestra condición humana.